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Al parecer, los límites entre Zacatecas y Aguascalientes se han consolidado como la zona de "delivery" favorita para el crimen organizado. Siete personas sin vida hicieron una parada definitiva este viernes en la comunidad de Mesillas, municipio de Tepezalá, a escaso medio kilómetro de la frontera con Luis Moya, Zacatecas.
La Fiscalía estatal, con su habitual perspicacia, confirmó que las víctimas —cinco hombres y dos mujeres, demostrando que la paridad de género también alcanza al más allá— fueron amablemente privadas de su libertad y trasladadas desde Zacatecas. Los peritos dedujeron esto gracias a un detalle menor: el lugar del hallazgo estaba demasiado limpio y no había rastros del crimen ahí mismo. Se ve que los responsables tienen excelentes estándares de higiene al momento de hacer sus entregas.
Según detallan los medios locales, las víctimas recibieron un auténtico trato VIP antes de ser abandonadas: fueron degollados y, para garantizar un descanso sin interrupciones, algunos se llevaron un tiro de gracia de cortesía. Mientras los peritos del SEMEFO hacían su trabajo de recolección, las autoridades pusieron sus esperanzas en las flamantes cámaras de seguridad del C5, las cuales muy probablemente captaron a los amables "chóferes" que hicieron este servicio a domicilio a escasos metros de la entrada a la comunidad.
Por supuesto, la logística del evento fue impecable. Los vecinos relataron que cerca de las 10 de la noche del domingo el ambiente se amenizó con una ráfaga de detonaciones de arma de fuego e, inmediatamente después, un oportuno apagón dejó a toda la comunidad a oscuras. ¡Qué mejor atmósfera romántica y discreta para tirar cuerpos sin que nadie se fije!.
Lo cierto es que Mesillas y Tepezalá ya tienen una rica tradición histórica como tiradero clandestino. Apenas en enero de 2016, a un despistado automovilista le tocó llamar al 911 tras encontrar siete bolsas negras de basura en la misma zona, con el tronco de una persona asomándose casualmente de una de ellas. Y cómo olvidar la heroica labor de los caninos Tiara y Chocolate, quienes en 2023 desenterraron otros seis cuerpos en una fosa clandestina en el mismo municipio.
Con este historial de hallazgos macabros, tal vez las autoridades ya deberían ir pensando en inaugurar un panteón oficial en la zona limítrofe, para al menos ahorrarle el viaje a los vecinos de Zacatecas.