Si alguien pensaba que la burocracia no podía ser un deporte de contacto emocional, nuestras flamantes autoridades acaban de demostrar lo contrario. En un despliegue de "coordinación" que daría envidia a un grupo de pollos sin cabeza, el gobierno ha decidido jugar a la ruleta rusa con las ilusiones de millones de estudiantes y el calendario escolar 2025-2026.
Primero, la Secretaría de Educación Pública (SEP), en un inusual acto de piedad (o tal vez porque los maestros también quieren ver los partidos en paz), anunció que adelantaría las vacaciones de verano. ¿Sus nobles y académicos motivos? La sagrada Copa Mundial de Futbol y la nada despreciable ola de calor que amenaza con rostizar a los niños vivos dentro de los salones. Por un breve, patético e ingenuo segundo, los alumnos saborearon la idea de la libertad y de no derretirse pegados a sus pupitres.
Pero la alegría es un lujo que este gobierno no está dispuesto a subsidiar. Justo cuando los estudiantes ya se imaginaban lejos de las aulas, entró en escena la presidenta Claudia Sheinbaum para arrancarles el dulce de la boca con una crueldad burocrática exquisita. Con la frialdad de quien apaga un soporte vital, Sheinbaum desmintió a su propia Secretaría y afirmó que la modificación al calendario no está definida en lo absoluto. Lo que la SEP había anunciado como un hecho, la presidenta lo rebajó a una simple "propuesta".
Traducción: la mano derecha no tiene la más mínima idea de lo que hace la mano izquierda. Mientras la SEP ya estaba preparando las botanas para el Mundial y huyendo de la ola de calor, Presidencia decidió recordarles quién manda, dejando a todos en un humillante limbo.
Así que, mientras los altos mandos juegan al "me quiere, no me quiere" con el futuro de la educación pública, a los millones de estudiantes de educación básica solo les queda una opción: resignarse y prepararse para hervir a fuego lento en sus aulas. Después de todo, la verdadera y más sádica lección de este ciclo escolar ya fue impartida: nunca confíes en la piedad gubernamental, especialmente si te prometen salvarte del calor y dejarte ver el fútbol.
