En un giro de los acontecimientos que dejó a todo México al borde del asiento, Ariadna Montiel ha sido coronada como la nueva presidenta nacional de Morena. ¿El nivel de competencia? Feroz e implacable. Montiel logró la histórica hazaña de ser elegida por "unanimidad" durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario, un logro verdaderamente impresionante considerando que, según el mismísimo Alfonso Durazo, era la única aspirante registrada para el cargo. ¡Qué suspenso se debió vivir en el World Trade Center de la Ciudad de México antes de anunciar este impredecible resultado!.
Pero no se preocupen, esta nueva etapa viene con ideas completamente innovadoras y nunca antes escuchadas en la política mexicana. En su primer acto de audacia revolucionaria, Montiel prometió aplicar una "línea dura" y advirtió que no habrá espacio para la corrupción en su gestión. Sí, leyeron bien: en medio de una crisis de imagen pública por señalamientos de corrupción, disputas internas y vínculos irregulares de sus integrantes, la brillante solución de la nueva dirigencia es advertirles a los políticos de Morena que las malas prácticas están mal. Seguramente, al escuchar que cualquier funcionario indebido será "separado del proyecto", los corruptos del partido ya están redactando sus renuncias voluntarias.
Para sorpresa de absolutamente nadie, la nueva dirigente aprovechó para reciclar el mantra favorito de la casa: “no mentir, no robar y nunca traicionar al pueblo”, rindiendo el obligado y nostálgico tributo al expresidente Andrés Manuel López Obrador. Además, juró lealtad absoluta y respaldo total a la presidenta Claudia Sheinbaum frente a los "desafíos de soberanía", demostrando que en este movimiento la unidad interna y el bloque cohesionado consisten, básicamente, en aplaudir al unísono.
Montiel llega para ocupar el asiento que dejó calientito Luisa María Alcalde, asumiendo el mando de un partido que parece un campo de batalla lleno de reacomodos, codazos por las candidaturas de 2027 y la urgente necesidad de recuperar una confianza pública que se les cae a pedazos. Pero pueden dormir tranquilos, mexicanos; con una líder que gana elecciones de un solo competidor y que pretende borrar la corrupción pidiendo que tengan una "trayectoria intachable", ¡el éxito rotundo de la Cuarta Transformación está más que asegurado!.
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