Bendito sea el futbol, el verdadero opio del pueblo mexicano que, una vez más, llega al rescate de nuestra destrozada economía nacional. Resulta que las tradicionales tienditas de la esquina llevan años conectadas a un respirador artificial, cortesía de una caída en ventas del 45.48% en 2025 y un nada despreciable 20% adicional en lo que va del 2026. La Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes llora la inminente quiebra de 60,000 changarros, aplastados por una inflación brutal, la voracidad del fisco con sus impuestos (IEPS) y, por supuesto, la amigable visita del crimen organizado para el tradicional "cobro de piso". ¡Qué hermoso panorama para el emprendedor mexicano!
Pero que nadie entre en pánico. Resulta que la cura para la crisis macroeconómica, la extorsión y el colapso del poder adquisitivo no son las políticas públicas, sino nuestra inquebrantable vocación por el alcoholismo disfrazado de pasión deportiva. Los iluminados analistas proyectan que el Mundial 2026 incrementará el consumo hasta en un 22% en estos establecimientos. ¡Aleluya!
La historia y la estadística nos respaldan en este noble propósito de beber hasta olvidar que no nos alcanza para la canasta básica. En el Mundial de Rusia 2018, los mexicanos demostraron una disciplina admirable al alterar sus horarios alimenticios para poder empinarse la botella a las 8 de la mañana, logrando que la venta de alcohol creciera un mágico 35% durante los fines de semana en los que jugaba la selección. Y quién podría olvidar el masoquismo de Qatar 2022, donde ahogamos nuestras penas patrias contra Argentina disparando un 23% las ventas de cervezas y botanas.
No nos hagamos los ilusos creyendo que compraremos productos de primera necesidad. Datos de Deloitte confirman que entre el 55% y el 65% de todo lo que los mexicanos gasten en esta época mundialista será destinado, íntegramente, a bebidas alcohólicas, generando una derrama de 181 millones de dólares directamente desde el sillón del hogar.
Eso sí, mientras el pobre dueño de la tiendita reza por vender un par de caguamas extra para sobrevivir la semana, los verdaderos tiburones ya olieron la sangre. Heineken ya tiene listas 30 bodegas en Monterrey, Guadalajara y CDMX para atascar de cerveza sus puntos estratégicos, como Oxxo y otras tiendas, monopolizando la sed de los aficionados.
Así que, levante su vaso y brinde, querido tendero. Disfrute de esa efímera alza en las ventas mundialistas; con suerte, esos pesitos extra le alcanzarán justo a tiempo para pagarle al SAT antes de cerrar sus cortinas para siempre. ¡Viva México y que ruede el balón!
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