¿A quién no le agota gobernar? Sobre todo cuando tienes al gobierno de Estados Unidos acusándote de narcotráfico junto con otros 9 finísimos...
¿A quién no le agota gobernar? Sobre todo cuando tienes al gobierno de Estados Unidos acusándote de narcotráfico junto con otros 9 finísimos funcionarios y exfuncionarios de la Fiscalía General de la República (FGR). Para lidiar con este pequeño "malentendido", el gobernador Rubén Rocha Moya ha decidido que lo mejor para su salud es solicitar una muy oportuna licencia a su cargo.
Pero, por favor, que nadie piense mal. El ilustre mandatario ha dejado muy en claro que no huye de nada; de hecho, toma esta decisión con la más absoluta paz espiritual, afirmando a los cuatro vientos que tiene "la conciencia tranquila".
¡Y cómo no dormir como un bebé! Especialmente cuando la mismísima FGR salió a calmar las aguas con su habitual nivel de exigencia, asegurando que "no hay elementos" para detener a los funcionarios acusados. En un magistral movimiento burocrático, la FGR prefirió pedirle a Estados Unidos que le "amplíe la información", lo que en el idioma de la justicia mexicana se traduce como: "pásame la tarea resuelta porque nosotros no vamos a buscar nada".
Además, la envidiable tranquilidad de Rocha seguramente está cimentada en el innegable respaldo popular que lo llevó al poder. Es imposible olvidar esos cálidos mensajes de participación ciudadana que circularon contra la oposición: “Si no gana Rocha los matamos”. Una simple y conmovedora campaña de concientización cívica patrocinada por el narco, nada de qué preocuparse.
Así que, mientras la justicia estadounidense le pisa los talones por narcotráfico y la fiscalía mexicana se cruza de brazos pidiendo más datos, nuestro gobernador se aleja de la oficina. Sin duda, aprovechará esta licencia para meditar y disfrutar plenamente de su inmaculada "conciencia tranquila".