En un giro argumental que absolutamente nadie vio venir (nótese el sarcasmo), el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha decidido ...
En un giro argumental que absolutamente nadie vio venir (nótese el sarcasmo), el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha decidido arruinarle la semana al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Al parecer, la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York tiene la descabellada teoría de que el gobernador y la delincuencia organizada no son precisamente enemigos.
Resulta que Rocha Moya y otros nueve "ejemplares" funcionarios mexicanos acaban de ser acusados de delitos menores como... bueno, narcotráfico y tráfico de armas, todo esto en una presunta y fructífera alianza con el Cártel de Sinaloa. ¡Quién lo hubiera imaginado en ese estado!
Según las autoridades estadounidenses, este selecto club de acusados incluye a funcionarios de alto rango y elementos de las fuerzas del orden (tanto actuales como de administraciones pasadas). Todo indica que, presuntamente, aprovecharon sus puestos para diversificar la economía local y asociarse con el cártel para distribuir drogas hacia Estados Unidos. Sin duda, un modelo de exportación que no te enseñan en la escuela de negocios.
Para darle un toque heroico al asunto, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, salió a dar el anuncio con bombo y platillo. Como si estuviera en el clímax de una película de acción de Hollywood, Johnson declaró que estos cargos son "lo que nuestros ciudadanos en ambos lados de la frontera quieren y, como lo he señalado en reiteradas ocasiones, es lo que merecen. Nada dice "te valoramos como ciudadano" tanto como recordarte que tus autoridades presuntamente trabajan en el mismo bando que los capos de la droga.
Así que ya lo saben, la próxima vez que un funcionario de seguridad pública de Sinaloa prometa "elevar las cifras de exportación" o "coordinar esfuerzos estratégicos", quizá valdría la pena especificar a qué tipo de mercancía y a qué cártel se refieren.