Pero la verdadera joya del evento fue la brillante ausencia del mismísimo Rector. Ni por cortesía, ni por disimulo, el jefe de la casa de estudios se dignó a asomar la cabeza por el presídium. Claro, habría que darle el beneficio de la duda: a menos que haya estado ocupadísimo en ese preciso instante resolviendo la vergonzosa Estafa Ponzi y rastreando los cientos de millones de pesos esfumados en el hoyo negro financiero institucional o viendo quién atacó y vulneró sus sistemas antier por no pagar licencias de software originales. Entre perder el agua de la ciudad, perder sus sistemas de información o perder los dineros de la universidad en esquemas piramidales dignos de película de comedia negra, queda claro cuáles son las prioridades de la alta gerencia académica.
Los asistentes que sí llegaron conformaron el clásico ecosistema de simulación:
- Políticos de temporada, ansiosos por colar su rostro en la foto oficial sosteniendo un vaso de agua con mirada de profunda preocupación patria.
- Burocracia universitaria, experta en redactar conclusiones tan profundas como un plato sopero y proyectar diapositivas con datos obsoletos.
- Aplaudidores profesionales, cuyo único aporte técnico al problema hídrico es asentir con la cabeza mientras se sirve el café del receso.
Concluyeron, tras horas de verborrea demagógica, que "el agua es un recurso vital y hay que cuidarla". ¡Brillante! ¡Otórguenles el Premio Nobel de la Evidencia! Mientras tanto, los mantos freáticos se agotan y las redes de distribución siguen perdiendo más del 40% del flujo en fugas que nadie arregla porque subterráneas "no se ven ni dan votos".
Urge un foro de verdaderos expertos y mirar al mundo
Lo que Aguascalientes necesita con urgencia no es otro simposio de saliva, vanidad y diplomados al vapor, sino un verdadero foro de especialistas e ingenieros hídricos de verdad. Gente que entienda de recarga artificial de acuíferos, tecnificación agrícola de precisión, tratamiento avanzado de aguas residuales y reestructuración tarifaria sin cálculo electorero. Pero claro, invitar a expertos independientes significaría escuchar diagnósticos incómodos.
Además, hay que señalar el asfixiante discurso local. Pareciera que para la clase política y académica, la innovación hídrica empieza y termina en los límites del estado. Hay que decirlo con todas sus letras: urge viajar, estudiar e importar modelos globales probados.
Países como Israel, Singapur o los Países Bajos convirtieron la escasez extrema o la gestión de cuencas en obras maestras de la ingeniería moderna. Sin embargo, aquí prefieren seguir mirándose el ombligo, inventando el hilo negro entre bocadillos institucionales y creyendo que los grandes problemas de infraestructura se resuelven reciclando empresas que sólo cambian de nombre y colores pero no resuelven nada.
|| enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||
