Si usted pensaba que la peor tortura de la semana era intentar conseguir una cita con su médico familiar antes de que termine el siglo, la burocracia médica mexicana tiene excelentes noticias: este martes 13 de octubre, la capital vivirá el glorioso espectáculo de la megamarcha del IMSS.
A partir de las 15:00 horas, contingentes de trabajadores activos, jubilados y pensionados partirán del Centro Médico Nacional Siglo XXI con rumbo a Palacio Nacional. Todo sea por llevar sus plegarias directamente a la sede del Ejecutivo, en un recorrido que promete convertir las avenidas en un gigantesco estacionamiento a cielo abierto.
El arte de bloquear seis vialidades para exigir lo elemental
Para asegurar que el ciudadano de a pie sienta en carne propia el dolor de la gestión hospitalaria, la movilización paralizará corredores clave como Paseo de la Reforma, avenida Cuauhtémoc, avenida Insurgentes, Circuito Interior, Viaducto Río de la Piedad, Eje 3 Oriente y calzada de Tlalpan. A la amena caminata podrían sumarse refuerzos de la CNTE, el ISSSTE, Pemex y el Metro, creando una sinfonía perfecta de caos laboral coordinado.
Las peticiones del personal no pueden ser más revolucionarias ni atrevidas: exigen un aumento salarial digno, la urgente contratación de médicos y personal administrativo, infraestructura que no se caiga a pedazos y el insólito milagro de citas médicas oportunas. Además, un sector rebelde exige la inmediata destitución de Rafael Olivos Hernández, secretario general del SNTSS, demandando la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario.
La matemática del bienestar: 2.9% de aumento base y un 94% de medicinas que nadie encuentra
La protesta calienta motores justo un día antes de la consulta sindical del miércoles 14 de octubre, donde los agremiados decidirán si aceptan la propuesta aprobada por su dirigencia: un ajuste global del 6.8 por ciento. La ironía detrás del desglose resulta conmovedora: apenas un 2.9 por ciento va directo al salario tabular (el 3.9 restante va a prestaciones). Ante semejante propina institucional, los inconformes han tenido la audacia de exigir un incremento directo del 10 por ciento. Para garantizar que todo sea transparente, el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) vigilará que el voto sea personal, libre, directo y secreto, mientras Olivos Hernández sostiene que las diferencias se resuelven con diálogo y promueve que no habrá represalias.
Por su parte, el director general del instituto, Zoé Robledo, hizo un llamado al diálogo recordando que el crecimiento poblacional y las enfermedades crónico-degenerativas mantienen bajo presión la capacidad del instituto. Y en una demostración de optimismo oficialista, admitió "pendientes" en el abasto, aunque presumió un 94 por ciento de suministro de medicamentos. La duda existencial de miles de derechohabientes es si ese 6 por ciento restante abarca, casualmente, a la totalidad de las recetas que intentan surtir a diario.
Tras calentamientos previos el sábado 10 de octubre con protestas en Campeche, Oaxaca, Querétaro y bloqueos en Reforma, la CDMX se prepara para recibir la marcha.
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