¡Ay, sobrinos! Acomódense bien, tómense un tecito para el susto y acompáñenme a ver esta triste y predecible historia, que ya parece novela de las cuatro. Como esta su tía se los adelantó hace unos días en esta columna —y ya saben que a mí casi nunca me falla el ojo—, la farsa ya estaba más que planchada con el "sindicuento" de la ACIUAA y las autoridades de la UAA.
Mírenlos nomás, ¡pobrecitos de mis niños! Según ellos, tuvieron "seis semanas de diálogo". ¡Ay, por el amor de Dios! Me los imagino sudando la gota gorda, desgastándose en las mesas de análisis, tomando su cafecito con galletas, para terminar dándoles su gran limosna: ¡un humillante 4% de aumento directo al salario y un mísero 2% en prestaciones!. ¡Cuidado, muchachos, no se me vayan a indigestar con tanta abundancia! No vaya a ser que desfalquen a la institución con esa generosidad... Ah, qué tonta soy, se me olvidaba que la UAA está en números rojos por el teatrito ese del desfalco de la gran “Estafa Ponzi” y por eso no se pudo más. ¡Qué vergüenza, de veras!
Y la coreografía les quedó de premio Óscar, ¡ni en los festivales del Día de las Madres se ve tanta sobreactuación!: Yo hago como que no me escuchas y tú, mi queridísimo rector Juan Carlos Arredondo, haces como que estamos en el mero estira y afloja, alabando la manera "tan profesional" en la que montaron el teatrito. Luego, sale por el lado de los académicos este señor, Salvador Esparza, a agradecer la "apertura" y el famoso "diálogo cercano". ¡Tan cercano que seguro hasta se susurraban el guion al oído para hacerle a la... faramalla!. Y miren que me muerdo la lengua y no uso la palabrota que de verdad se merecen porque los santurrones editores de este medio me corren, ¡pero ganas no me faltan de decirles sus verdades!.
Y ya para rematar este circo con broche de oro, porque el cinismo en la rectoría de la UAA ya no tiene límites: ahora resulta que tienen que arrear a 1,700 pobres incautos a las urnas en todos los centros académicos. Todo nomás para conseguir el 51% de los votos y poder disfrazar este acto con su disque "legitimidad". ¡Hasta llevaron a toda la corte celestial de la burocracia universitaria, desde el secretario general hasta la jefa de recursos humanos, nada más para hacer bulto en la foto de la firma!.
¡Ay, criaturas, de veras que los oportunistas disfrazados de académicos me van a sacar canas verdes! Sigan creyendo en los Reyes Magos y sigan aplaudiendo mientras el rector y sus secuaces le siguen haciendo al “Tío Lolo”, que ya saben muy bien cómo se hace. ¡Luego no vengan llorando conmigo, que sobre aviso no hay engaño! | enDOSminutos.com | Realidad Irreverente
