Damas y caballeros, tomen sus asientos para la enésima temporada de la obra de teatro más vista y predecible de la región: la galardonada pu...
Damas y caballeros, tomen sus asientos para la enésima temporada de la obra de teatro más vista y predecible de la región: la galardonada puesta en escena titulada "Yo exijo, tú haces como que no me oyes, pero misteriosamente siempre llegamos a un acuerdo". Y qué función magistral nos acaban de regalar la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) y su sindicato (STUAA), conjurando el "peligro" de huelga tras un maravilloso y cursi "diálogo respetuoso, institucional y constructivo".
Por el lado de los supuestos "defensores", el secretario general del STUAA, José Neftalí Ortiz Alatorre, presumió su propia farsa jactándose de una consulta "dinámica y transparente" donde 269 trabajadores (el 85.13% de la audiencia cautiva) le dieron el "sí" a esta propuesta fantasma. ¿Acaso votaron por acto de fe o por miedo? Según este líder, la firma abre "oportunidades para fortalecer al sindicato", lo cual en el idioma de la grilla burocrática significa palmaditas en la espalda y asegurar el puesto. Modificaron el Contrato Colectivo de Trabajo, pero nos dejan con la intriga de a quién benefician realmente esas letras chiquitas.
Pero la verdadera tragedia de esta farsa, el descaro que la producción intenta censurar, es el gigantesco elefante en la sala: mientras se desgarran las vestiduras negociando aumentos ciegos y celebrando migajas no cuantificadas, nadie dice absolutamente nada de la estafa millonaria tipo "Ponzi". Este desfalco es, sin lugar a dudas, un robo a despoblado contra la Universidad. Utilizan los reflectores del heroico "acuerdo sindical" como cortina de humo para que nadie voltee a ver cómo saquean la taquilla a sus espaldas.
¡Que sigan los aplausos y la ceguera voluntaria! Total, la función debe continuar mientras la Universidad paga los platos rotos.
¡Denles ya todos los premios de actuación!
En el primer acto, el rector Juan Carlos Arredondo Hernández se paró frente a los reflectores para recitar, casi al borde de la lágrima, que este logro no solo es económico, sino "histórico" y que "refrenda el valor" de los trabajadores. Claro, debe ser histórico lograr que un gremio celebre con bombos y platillos un boletín que, convenientemente, no informa por ningún lado el porcentaje real del aumento. Así es, estimado público: el guion oficial nos vende espejitos asegurando que el tabulador salarial quedó "por encima de la política nacional vigente", pero del número exacto fue irrisorio, de hasta 4% al tabulador y 2% a prestaciones.
En el primer acto, el rector Juan Carlos Arredondo Hernández se paró frente a los reflectores para recitar, casi al borde de la lágrima, que este logro no solo es económico, sino "histórico" y que "refrenda el valor" de los trabajadores. Claro, debe ser histórico lograr que un gremio celebre con bombos y platillos un boletín que, convenientemente, no informa por ningún lado el porcentaje real del aumento. Así es, estimado público: el guion oficial nos vende espejitos asegurando que el tabulador salarial quedó "por encima de la política nacional vigente", pero del número exacto fue irrisorio, de hasta 4% al tabulador y 2% a prestaciones.
Por el lado de los supuestos "defensores", el secretario general del STUAA, José Neftalí Ortiz Alatorre, presumió su propia farsa jactándose de una consulta "dinámica y transparente" donde 269 trabajadores (el 85.13% de la audiencia cautiva) le dieron el "sí" a esta propuesta fantasma. ¿Acaso votaron por acto de fe o por miedo? Según este líder, la firma abre "oportunidades para fortalecer al sindicato", lo cual en el idioma de la grilla burocrática significa palmaditas en la espalda y asegurar el puesto. Modificaron el Contrato Colectivo de Trabajo, pero nos dejan con la intriga de a quién benefician realmente esas letras chiquitas.
Pero la verdadera tragedia de esta farsa, el descaro que la producción intenta censurar, es el gigantesco elefante en la sala: mientras se desgarran las vestiduras negociando aumentos ciegos y celebrando migajas no cuantificadas, nadie dice absolutamente nada de la estafa millonaria tipo "Ponzi". Este desfalco es, sin lugar a dudas, un robo a despoblado contra la Universidad. Utilizan los reflectores del heroico "acuerdo sindical" como cortina de humo para que nadie voltee a ver cómo saquean la taquilla a sus espaldas.
¡Que sigan los aplausos y la ceguera voluntaria! Total, la función debe continuar mientras la Universidad paga los platos rotos.
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