También en España hay listas que no son listas, como en México

El Ministerio del Interior de España patrocina el nuevo álbum de estampitas periodísticas: fichas con foto, adscripción ideológica y disc...
El Ministerio del Interior de España patrocina el nuevo álbum de estampitas periodísticas: fichas con foto, adscripción ideológica y disculpas públicas para cuando el espionaje casero queda al descubierto.

Qué reconfortante resulta comprobar que la retórica del "no es lo que parece" no es patrimonio exclusivo del folclor político latinoamericano. En la Madre Patria, al igual que de este lado del Atlántico, catalogar a la prensa incómoda jamás se llama persecución ni vigilancia previa: la versión oficial prefiere denominarlo un muy inocente e inofensivo "documento interno de carácter consultivo". Faltaba más.

Según una revelación del diario digital El Confidencial, el Ministerio del Interior de España —bajo la conducción del gobierno socialista— confeccionó en secreto un nutrido dosier para tener controlada la adscripción política de decenas de periodistas en activo, abarcando desde redactores hasta directores y reconocidos columnistas. Pero que nadie malinterprete la curiosidad estatal; no había afán inquisidor, sino una tierna vocación por la taxonomía. El expediente venía equipado con fotografías de los informadores y un colorido catálogo de etiquetas ideológicas: "afín al PSOE", "tendencia conservadora", "independiente", "centro derecha moderado", "extrema derecha" y la infaltable categoría de "desinformación". Todo un esfuerzo enciclopédico para saber a quién responderle con cortesía y a quién mirar con lupa.

Por supuesto, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) cometió el desacato de indignarse, calificando esta entrañable base de datos como una práctica de "vigilancia y potencial represalia", incompatible con el Estado de derecho y peligrosa para el ejercicio del periodismo crítico.

Ante el bochorno público, al ministerio no le quedó más remedio que emitir un comunicado para pedir disculpas a los profesionales que se hayan "sentido ofendidos". Ese diplomático 'usted disculpe' que se pronuncia no por haber armado un fichero secreto contra los comunicadores, sino por la torpeza burocrática de haber dejado que el informe terminara publicado en los medios.

Para rematar el cuadro, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, juró en rueda de prensa desde Ceuta —donde el ministerio ya arrastra duras críticas por la gestión de la crisis migratoria— que el documento no albergaba "ninguna finalidad espuria" ni se tradujo en tratos diferenciados hacia los reporteros. Claro que sí: armar álbumes con rostros y tendencias políticas de la prensa es apenas un pasatiempo inofensivo para matar el tiempo libre en la Moncloa.

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