Felicidades a los 374 trabajadores de Aguascalientes que durante el primer trimestre de este año decidieron que tener seguridad social, fondo de retiro y un aguinaldo miserable estaba muy sobrevalorado. Según los últimos datos oficiales, el empleo formal en el estado retrocedió un 0.1 por ciento, dejando al IMSS con unos tristes 365 mil 354 asegurados. Pero por favor, no lloren por ellos. Al contrario, envídienlos profundamente. Mientras los oficinistas se marchitan pegados a sus escritorios, la economía informal aumentó un glorioso 2.5 por ciento en el número de trabajadores activos.
Hablemos de matemáticas financieras básicas para los que todavía creen en el sistema. Si trabajas de manera formal, tu salario diario promedio subió un increíble 2.4 por ciento, pasando de 618.84 a un opulento promedio de 633.53 pesos. Con esos flamantes 14.69 pesos extra al día casi puedes pagar medio refresco tibio. Pero hay un pequeño detalle técnico: la inflación anualizada en Aguascalientes fue del 4.8 por ciento. Sí, tu incremento salarial formal es una completa ilusión. En términos prácticos, ahora eres más pobre que el año pasado, pero al menos tienes derecho a hacer fila durante seis horas en una clínica pública para que te receten paracetamol.
En contraste, nuestros héroes de la informalidad, que no pagan impuestos y operan bajo la bendición del viento y la calle, vieron crecer sus remuneraciones un espectacular 6.5 por ciento. Ellos sí le ganaron a la inflación, logrando un avance real en sus bolsillos. ¿Quién necesita vacaciones pagadas, aguinaldo, reparto de utilidades o seguro de invalidez cuando tienes dinero contante y sonante hoy mismo? Además, seamos honestos, con la crisis global de pensiones, ninguno de nosotros llegará a viejo de todos modos. Preocuparse por el retiro es un concepto obsoleto del siglo pasado.
Para colmo de orgullo, Aguascalientes se corona con el sexto lugar nacional en el crecimiento de remuneraciones informales, superando con su 6.5 por ciento a estados vecinos como Jalisco, que apenas alcanzó un 2.9 por ciento, y Zacatecas con su humilde 3.7 por ciento. El futuro económico del estado no está en el sector automotriz, sino en el noble arte de vender tacos de canasta en la esquina o cobrar por estacionar coches en la calle. Así que ya lo sabes: renuncia a tu empleo formal, dile adiós a tu afore y únete a las filas del verdadero éxito financiero. El fisco y tu salud pueden esperar, pero ese incremento real sobre la inflación no se va a gastar solo.
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