Un aplauso de pie para la humanidad: la Organización
Meteorológica Mundial (OMM) confirma que el año 2025 fue un éxito rotundo en
secar nuestros ríos, vaciar acuíferos y derretir glaciares a ritmo de récord.
1. Ríos en agonía: un 2025 deliciosamente seco
Si alguien pensaba que el agua potable era un recurso
garantizado, la OMM acaba de destruir esa ilusión. El año 2025 se consagró
oficialmente como uno de los períodos más secos para el caudal de los ríos en
los últimos 35 años. Según sus refinados modelos hidrológicos, más de
un tercio de las cuencas del planeta registró niveles por debajo de lo normal.
Ríos fundamentales como el Nilo, el Congo y el Zambeze en África, así como la
cuenca del Río de la Plata y del San Francisco en Sudamérica, y grandes
extensiones de América del Norte, Europa oriental, Oriente Medio y Asia central
se sumaron con entusiasmo a esta epidemia de escasez.
2. Cuencas "normales": esa molesta especie en
extinción
¿Para qué conformarse con la estabilidad si podemos romper
récords de aridez? Entre 2021 y 2025, apenas entre el 34% y el 38% de
las cuencas del mundo logró conservar caudales normales en cada ejercicio,
lo que representa una caída en picada frente al promedio del 46% observado
entre 1991 y 2020. Regiones emblemáticas como las cuencas del Amazonas y del
Río de la Plata encadenaron varios años de caudales raquíticos, atrapadas en un
caótico ciclo donde las sequías severas y las inundaciones se alternan sin dar
tregua.
3. El almacenamiento terrestre cae en picada
Las reservas subterráneas, la humedad del suelo, los lagos,
la vegetación y la nieve han decidido retirarse del juego. La OMM detectó
una tendencia negativa sostenida en el almacenamiento de agua terrestre
desde el período 2014-2016, dejando déficits persistentes en el sudoeste de
Estados Unidos, la Patagonia y los Andes subtropicales. En 2025, las
precipitaciones volvieron a brillar por su ausencia en amplias zonas del norte
y sudoeste de América del Norte, el este de Brasil, Europa oriental, el norte
de África, China y el norte de India.
4. Glaciares: 408 gigatoneladas de líquido directo al mar
Por cuarto año consecutivo en 2025, los glaciares perdieron
masa a escala masiva en absolutamente todas las regiones analizadas. En solo un
año hidrológico se esfumaron 408 gigatoneladas de hielo, volumen
equivalente a elevar el nivel medio del mar en 1.1 milímetros. Entre 2023 y
2025, la pérdida acumulada alcanzó la cifra de 1,400 gigatoneladas de
agua dulce evaporadas. En zonas con masas de hielo pequeñas, como el
Cáucaso, Europa central y el oeste de Canadá, estos giganteshelados podrían
haber alcanzado ya su pico máximo de deshielo antes de iniciar su desaparición
progresiva.
5. Desastres e inundaciones: África y Asia se llevan los
trofeos
Si de catástrofes hídricas se trata, África y Asia se
coronaron como las víctimas favoritas del clima, concentrando al menos
la mitad de los eventos extremos y más del 80% de los fallecimientos reportados en
los últimos cinco años. Durante 2025, la mortífera combinación de ciclones
tropicales y monzones cobró hasta 3,600 vidas en el sur y sudeste asiático.
Mientras tanto, naciones africanas como Nigeria y la República Democrática del
Congo padecieron inundaciones severas por segundo o tercer año consecutivo,
demostrando que el margen entre sequía e inundación es cada vez más estrecho.
6. Ceguera hidrológica: medir poco en donde más duele
Para cerrar con broche de oro esta radiografía del descuido, la OMM señala que, aunque amplió su evaluación de 3 a 15 indicadores hidrológicos desde 2021, África y Asia continúan entre las regiones con mayores vacíos de información hidrológica. Es decir, los lugares más castigados por sequías e inundaciones son precisamente los que menos medimos. Como remate, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advierte que las reservas históricas como glaciares y acuíferos se agotan a pasos agigantados justo cuando la frecuencia de los fenómenos extremos se dispara.
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