Papás de Aguascalientes están oficialmente reprobados en cultura vial

Bienvenidos a la jungla de asfalto escolar de nuestra querida capital, ese mágico rincón donde las leyes de la física, del civismo y del ...
Bienvenidos a la jungla de asfalto escolar de nuestra querida capital, ese mágico rincón donde las leyes de la física, del civismo y del Reglamento de Tránsito se suspenden mágicamente de lunes a viernes. Mientras los boletines de prensa nos endulzan el oído asegurando que la policía vial "reactiva labores en zonas escolares" para "cuidar la integridad de los estudiantes y dar fluidez", la cruda e hilarante realidad demuestra que el verdadero terror de las calles no son los camiones urbanos, los taxistas, ubers, motos, bicicletas y las combis, sino los ejemplares padres de familia al volante.

El milagro de la doble fila y la policía invisible

¿Para qué sirve una banqueta, una cochera ajena, el acceso a un coto o una rampa para personas con discapacidad si no es para que tú, queridísimo papá o mamá estresada, dejes tu vehículo cruzado a media avenida? No te conformes con la clásica doble fila; la última tendencia en Aguascalientes es estacionarse en doble fila, porque bajarte del auto y caminar veinte míseros metros representa una afrenta directa a tu estatus social. Al fin y al cabo, tu "bendición" no puede desgastar la suela de sus tenis nuevos.

Y mientras el caos reina en los accesos, la autoridad vial brilla por su ausencia. Como dice la clásica canción, la corporación parece estar flaca, cansada y sin ilusiones, probablemente atrapada en el eterno retorno del tráfico de nuestra ciudad. Intentar buscar un agente de tránsito a la hora de la salida es como buscar señal de wifi en medio del desierto.

No basta con chalecos y conos: es un tema de RESPETO

Por supuesto, las mentes brillantes de la prevención del delito tienen la solución de oro: el Programa de Padres Viales. La grandiosa estrategia consiste en capacitar a los padres de familia para que "apoyen en labores de seguridad y vialidad".

Seamos honestos: no basta con armar una fila de papás regañones, colgarles un chaleco fosforescente y aventar tres conos de plástico a media calle. Eso no es resolver un problema de tránsito, es montar un sketch de comedia barata. Colocar conos naranjas no le devuelve mágicamente el civismo a alguien que no lo tiene. No es un problema de falta de señalamientos, es una absoluta y descarada falta de RESPETO hacia los vecinos que no pueden salir de sus cocheras, hacia los peatones que tienen que torear autos, y hacia los demás conductores que sí programaron su alarma a tiempo.

Las escuelas: cómplices silenciosos del desbarajuste vial

En este bonito festival del egoísmo, las escuelas tienen una obligación ineludible y no pueden seguir lavándose las manos. No se trata únicamente de cobrar la colegiatura, las cuotas voluntarias escolares  o abrir la puerta y simular que el caos exterior es un fenómeno natural ajeno a ellos. Las instituciones educativas, publicas y privadas tienen el deber de capacitar, hablar, preparar y colaborar activamente en este tema.

Es ridículo que las escuelas se jacten de ofrecer "educación de calidad" integral si son incapaces de educar a su propia comunidad en las normas más básicas de convivencia social. Deberían impartir talleres obligatorios de cultura vial para los padres antes de dejarlos inscribir a los alumnos. La educación, señores directores, empieza en la puerta, no después del timbre de entrada y respetando a los demás en el entorno vecinal.

"Salga temprano", el chiste del año

Las autoridades escolares, lo más que hacen es invitar -ingenuamente- a los padres de familia a "salir con la debida anticipación" ¡Qué ternura! pedirle a un conductor promedio de Aguascalientes que configure su alarma diez minutos antes para circular pacíficamente a los 25 kilómetros por hora reglamentarios en zona escolar en los horarios de entrada y salida es prácticamente solicitarle que renuncie a su ciudadanía.

Es mucho más emocionante salir barriéndose, ignorar los límites de velocidad escolares, aventarle el carro a quien intente cruzar por las esquinas, darse una vuelta prohibida y luego desatar tu furia tocando el claxon porque "se te hace tarde".

El legado de la anarquía: De tal palo, tal astilla

Lo verdaderamente trágico de este circo diario no es solo que los adultos conduzcan con la madurez de un niño de preescolar. Lo aterrador es que en el asiento trasero, cuando bien les va ( porque otras veces van como canica en cazuela) viajan sus hijos, asimilando con lujo de detalle cada mentada de madre, cada invasión de banqueta, cada bloqueo de cochera y el absoluto desprecio por los demás.

Los padres de familia están completamente reprobados y, desafortunadamente, sus hijos van por el mismo camino, listos para heredar el trono de la anarquía vial. Si Aguascalientes aspira a un futuro de primer mundo, más vale que vayan construyendo más institutos de psiquiatría vial, porque con estos ejemplos en casa, el futuro del tránsito está condenado al colapso absoluto.

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