Las calles del Este de Los Ángeles y sus comunidades vecinas se tiñeron de verde, blanco y rojo a lo largo del emblemático bulevar César Chávez, reuniendo a miles de personas en una fiesta que cumple ya ocho décadas. Entre el paso de bandas escolares, exhibiciones ecuestres, carruajes y agrupaciones folclóricas, la marea festiva no dio tregua.
La gran aportación del estado llegó gracias al Instituto Aguascalentense de las Personas Migrantes (IAPEMI). La delegación sorprendió a la comunidad en California con el talento de las niñas del Ballet Clásico Aguascalientes de la Escuela de Danza, quienes deslumbraron con sus bailes folclóricos. Por si fuera poco, sumaron una representación inspirada en la tradicional batalla de los Chicahuales, una de las manifestaciones culturales más queridas e icónicas de la entidad.
Más allá del alboroto y la fiesta, la comitiva cumplió con su cometido: proyectar la riqueza cultural de Aguascalientes fuera del país, preservar las tradiciones e hilar más fino los lazos de identidad con las familias mexicanas que viven en el extranjero.
