Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Bienvenidos a "New America"

La geopolítica en Norteamérica ha entrado en una nueva era de rediseño exprés, marcada por tensiones comerciales al alza y decretos que desafían tanto la geografía como la…

Imagen

La geopolítica en Norteamérica ha entrado en una nueva era de rediseño exprés, marcada por tensiones comerciales al alza y decretos que desafían tanto la geografía como la biología. En un solo fin de semana, la Casa Blanca lanzó una andanada de decisiones dirigidas a redefinir sus fronteras y prioridades comerciales con México y Canadá.

Capítulo I: El lobo. La primera gran batalla ecológica de la administración se librará en el terreno legal contra el lobo gris mexicano. Mediante una orden ejecutiva, se ha instruido un plazo de 90 días para revisar si se le retiran las protecciones federales de la Ley de Especies en Peligro de Extinción. La medida busca beneficiar a los rancheros que acusan ataques de lobos contra sus vacas, reviviendo un intento del primer mandato de Trump que ya había sido bloqueado por los tribunales. Al parecer, en la escala de prioridades de la seguridad nacional, las garras del lobo mexicano representan una amenaza intolerable que requiere una intervención presidencial directa.

Capítulo II: La sutil economía del tamal y el jitomate. Pero el verdadero golpe de genio macroeconómico llegó al analizar el intercambio comercial. Con la precisión de quien revisa la cuenta de un restaurante, se decretó que México no tiene absolutamente nada que ofrecer a la economía estadounidense más allá de "tamales calientes y tomates". Según la lógica de Washington, el intercambio comercial anual de 195 mil millones de dólares es una pérdida neta prescindible que se podría cortar "con una sola firma". Por fortuna, el comercio bilateral no se suspenderá por ahora debido a que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, "cae muy bien" y es sumamente respetada. Frente a la diplomacia del menú rápido, la mandataria mexicana respondió con un sobrio "cooperación siempre, subordinación nunca"; traduciendo de forma elegante que la soberanía nacional no se negocia por una orden de comida para llevar.

Capítulo III: El renacimiento inmobiliario de la geografía. La joya de la corona del fin de semana fue la conversión de las redes sociales en una oficina de catastro imperial. En la plataforma Truth Social se publicó un mapa oficial del estado de "New Mexico" donde la palabra "Mexico" aparecía burdamente tachada y sustituida por "New America". Este rebautizo estético no es un caso aislado de nacionalismo nominal. Ya se ha ordenado rebautizar el Golfo de México como el "Golfo de América", e incluso renombrar de manera inmediata el fronterizo lago Ontario como "lago de América" para uso oficial estadounidense, a pesar de que Canadá ignora olímpicamente el cambio en sus propios mapas. Y si de nombres "sexis" se trata, la Casa Blanca incluso ha sugerido cambiar el nombre del estratégico estrecho de Ormuz por el de "estrecho de Trump" en medio de las tensiones con Irán.

Mientras tanto, Canadá, que ya recibió la atenta invitación de convertirse en el "estado 51" de la Unión, enfrenta aranceles del 50% tras el fracaso de las negociaciones bilaterales. En este nuevo orden continental de tachones de plumón y aranceles punitivos, la geografía ya no se estudia en atlas, sino en los caprichos del marcador presidencial.

|| enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||




o sigue nuestro Canal de Whatsapp para
mantenerte siempre al tanto de nuestras publicaciones.

Tal vez te interesen estas entradas

Comentarios