En un conmovedor ejemplo de trabajo en equipo entre el sector público y la delincuencia organizada, el Departamento de Estado de Estados Unidos felicitó amablemente a Baja California por llevar la convivencia institucional a niveles insuperables. El portavoz estadounidense Tommy Pigott declaró sin rodeos que la gobernanza del estado se encuentra completamente corroída por el Cártel de Sinaloa, reconociendo la creatividad para integrar a familiares y funcionarios en la nómina criminal. Este 29 de septiembre de 2026, Washington anunció un paquete de sanciones contra 21 personas y 25 entidades para agasajar tan estrecha colaboración.
Entre las estrellas del elenco destaca Carlos Alberto Torres Torres, exmarido de la gobernadora, a quien se señala como un hábil operador político aliado con Juan José Ponce Félix, alias El Ruso, líder de Los Rusos en Mexicali. Para que nadie dijera que la familia no se apoya, su hermano Luis Alfonso Torres Torres se encargaba de recibir sobornos y blanquear los fondos a través de empresas y campañas electorales, demostrando que el civismo bien entendido empieza en casa. A Carlos Torres ya le habían revocado la visa estadounidense en mayo de 2025, tal vez para ahorrarle la fatiga de viajar al norte.
Por el lado de la seguridad pública, la corporación municipal de Mexicali puso de su parte bajo el mando de su exdirector Pedro Ariel Mendivil García, quien presuntamente aceptó sobornos para entregar el control de la policía a El Ruso y garantizar que los agentes protegieran las operaciones delictivas. Sumándose al cuadro de honor, el exagente aduanal y asesor legislativo Rafael Buenrostro Martín ofreció sus cotizados favores políticos a cambio de generosos incentivos financieros. Gracias a este engranaje tan bien lubricado, el tráfico de fentanilo hacia el norte fluyó sin molestos trámites burocráticos.
Ante semejante despliegue de talento, el Departamento de Estado lanzó un bono de desempeño al ofrecer recompensas de hasta 5 millones de dólares por información que facilite la captura de El Ruso, así como de los hermanos Alfonso Arzate García, alias Aquiles, y René Arzate García, alias La Rana, viejos conocidos en Tijuana. Mientras tanto, el secretario del Tesoro Scott Bessent recordó que ningún funcionario corrupto ni capo está fuera del alcance de sus autoridades. Así, mientras Los Mayos y Los Chapitos se destrozan internamente tras la detención de El Mayo Zambada, la ciudadanía de Baja California puede dormir tranquila sabiendo que las autoridades y el crimen organizado trabajan más unidos que nunca.
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