¡Felicidades, México! Estamos a punto de cruzar la frontera del segundo año de gobierno y adentrarnos en el glorioso tercer año de la adm...
¡Felicidades, México! Estamos a punto de cruzar la frontera del segundo año de gobierno y adentrarnos en el glorioso tercer año de la administración de Claudia Sheinbaum. Para celebrar que ya "doblamos la esquina", aquí les traemos un resumen ejecutivo estilo enDOSminutos de cómo se ve el panorama nacional, sazonado con la clásica dosis de optimismo oficialista y un realismo que a veces duele de tanto reír.
1. El "Efecto Limpieza": Cómo convertir un escándalo de narcotráfico en una oportunidad de diseño político
¿Quién dice que una acusación de narcotráfico en Nueva York arruina tu carrera? Para el ahora exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve funcionarios estatales, ser imputados por la justicia estadounidense por vínculos con el crimen organizado fue simplemente la excusa perfecta para salir definitivamente del mapa público.
Aunque el asunto golpeó directamente la línea de flotación de la "regeneración política" y el combate a la corrupción del morenismo —y provocó el bache más grande en la aprobación de la presidenta—, Sheinbaum demostró que sabe hacer maravillas con las crisis.
¿Cuál fue la estrategia de manual?
- Paso 1: Denunciar airadamente la "campaña injerencista" de los vecinos del norte para defender la sagrada soberanía nacional.
- Paso 2 (en voz baja): Aprovechar el pánico para renovar los liderazgos heredados del sexenio anterior.
Gracias a la oportuna caída en desgracia de Rocha, la presidenta logró blindar la sucesión electoral en Sinaloa frente al grupo local y barrió la casa a nivel nacional: cambió la cabeza de la Fiscalía General de la República (FGR), renovó la coordinación de Morena en el Senado y depuró la cúpula de su propio partido. Incluso el escándalo del "huachicol fiscal" incrustado en la Marina, que amenazaba con tocar a Andrés Manuel López Beltrán (cuyo visado estadounidense convenientemente pasó a mejor vida), sirvió para acelerar esta renovación. ¡Eso es eficiencia política!
2. Seguridad: Menos asesinatos, más desaparecidos y un registro muy creativo
En el departamento de seguridad, el gobierno presume una estrategia mucho más activa comparada con la del sexenio anterior. La administración se anotó una medalla histórica al abatir a "El Mencho" a manos del Ejército, marcando el mayor golpe al crimen organizado en la historia reciente. Además, las estadísticas de homicidios se han reducido a la mitad en lo que va de mandato... lo cual es maravilloso, siempre y cuando no vivas en Sinaloa.
Allí, la guerra intestina entre facciones del cartel de Sinaloa ya acumula más de 3,000 muertos y 2,000 desaparecidos en poco más de un año. Pero no se preocupen por la absoluta impunidad en la que ocurren estas desapariciones. La presidenta ha tomado la iniciativa con un nuevo Registro Nacional de Casos. Es un sistema tan innovador que, en lugar de dar certezas, ha logrado generar una desconfianza absoluta entre los familiares y las organizaciones civiles. Si no apareces en la base de datos oficial, técnicamente ¿realmente estás desaparecido?
3. Transparencia: El milagro de combatir la corrupción a ciegas
La gran apuesta legislativa para el curso que arranca es una ambiciosa reforma anticorrupción que promete endurecer las reglas de transparencia en la administración pública. Lo fascinante de esta reforma es su timing de comedia negra: se presenta justo después de haber desaparecido al Instituto Nacional de Transparencia (INAI) y a otros molestos organismos autónomos, debilitando así los filtros institucionales contra la corrupción.
La lógica es matemáticamente perfecta:
- Si eliminas las herramientas institucionales que filtran la información y exponen las irregularidades...
- ¡Nadie puede documentar que haya corrupción!
- Por lo tanto, la reforma anticorrupción será un éxito rotundo.
- Menos ojos, menos problemas.
4. Economía: El "Plan México" y el elefante que no paga impuestos
Hablemos de dinero. El crecimiento económico nacional está estancado desde el año pasado en un estado de "anemia". Pero no teman, que para eso está el "Plan México", una ambiciosa hoja de ruta para impulsar el desarrollo mediante proyectos de infraestructura y superar la dependencia de las exportaciones a Estados Unidos.
Solo hay un pequeñísimo detalle técnico: los economistas coinciden en que todavía no hay financiación para costearlo. Entre la caída de la inversión nueva, los nubarrones geopolíticos y la revisión del TMEC flotando en el aire, la economía mexicana está pidiendo a gritos una reforma fiscal de fondo para aumentar los ingresos públicos más bajos de la región.
Pero la reforma fiscal es como ese elefante gigante en la habitación del que todos hablan (desde el FMI hasta la academia), pero que nadie se atreve a tocar. ¿Y por qué el gobierno no se atreve a activar esa palanca para atajar la desigualdad y la pobreza? Adivinaste: porque hay elecciones intermedias el próximo junio.
Antes de arriesgar la mayoría parlamentaria o las gubernaturas cobrando impuestos, el gobierno prefiere concentrar su valioso tiempo legislativo en prioridades nacionales verdaderamente urgentes: como una iniciativa prioritaria de reforma constitucional para prohibir que ciudadanos con doble nacionalidad puedan ser presidentes o gobernadores (con franca dedicatoria al Tío Richie). Porque claramente, la gran amenaza a la viabilidad de las políticas sociales no es la falta de ingresos públicos, sino un ciudadano con doble pasaporte y aspiraciones electorales.
¡Feliz tercer año de mandato! Recuerden abrocharse los cinturones, que las curvas de la economía y las urnas electorales se van a poner muy divertidas.
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