Sinaloa no solo nos da agricultura y atardeceres espectaculares; también es la cuna de los magos del escapismo político. El último en pre...
Sinaloa no solo nos da agricultura y atardeceres espectaculares; también es la cuna de los magos del escapismo político. El último en presentar su show es el senador Enrique Inzunza Cázarez, quien acaba de patentar una nueva y maravillosa figura en la política mexicana: el “independiente pero con fuero, por si las dudas”.
En un giro dramático digno de telenovela estelar, Inzunza decidió pintar su raya y separarse de la bancada de Morena en el Senado. ¿La razón? Una pequeña molestia sin importancia: el gobierno de Estados Unidos lo investiga desde abril por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y "Los Chapitos". Al parecer, los fiscales de Nueva York insisten con una solicitud de extradición y lo acusan de dar protección institucional y filtrar información sensible. ¡Qué exagerados!
El arte de renunciar sin avisar (y sin soltar la quincena)
Al más puro estilo de su compadre, el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya (quien acostumbra pedir licencias exprés y regresar al cargo sin avisar a nadie), Inzunza aplicó el "si no me muevo, no me ven". El senador redactó su renuncia a la bancada en su cuenta de X sin tomarle la llamada a la dirigencia de su partido.
La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, tuvo que salir a dar la clásica declaración de "amiga, date cuenta": "Nosotros hubiéramos querido que pidiera licencia, pero no nos avisó". En un tono que mezcla el alivio con la resignación, Montiel dejó claro que a partir de ahora, Inzunza corre por su cuenta: "sus opiniones y acciones serán exclusivamente bajo su actividad personal, no será responsabilidad nuestra". Básicamente, un deslinde con sabor a "si te extraditan, nosotros no te conocemos".
Un senador de "tiempo parcial"
Si algo no podemos reclamarle a Inzunza es que se desgaste en la tribuna. El legislador ha llevado la sana distancia parlamentaria a niveles olímpicos, acumulando 118 días de ausencia física en el Senado. En todo este tiempo, su participación más destacada fue una sesión virtual por Zoom en junio y una histórica, extenuante y heroica licencia de 22 horas en mayo para capear lo que él llamó una "embestida mediática". Trabajar un día completo era demasiado riesgo.
"Es preferible vivir entre las fieras..."
Lo mejor de esta ruptura no son los deslindes, sino la prosa poética de Inzunza. En su carta de despedida, para justificar que no dejará el escaño (y perder así la maravillosa inmunidad procesal), citó al escritor Ignacio Manuel Altamirano:
"Es preferible vivir o morir entre las fieras, que inclinar la frente ante los tiranos y dar un abrazo a los traidores".
Teniendo en cuenta que la corte de Nueva York lo acusa de pactar con el crimen organizado en Sinaloa, citar que prefiere "vivir entre las fieras" es de una honestidad brutal que raya en lo literal. Al menos ya sabemos en qué vecindario se siente más cómodo.
Por supuesto, Inzunza jura que todo esto es una conspiración de la CIA en contubernio con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y que la investigación en su contra es en realidad un ataque encubierto contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador [10, 52]. Porque claro, nada grita más "defensa de la patria" que quedarse atornillado al Senado para que no te detenga la Fiscalía General de la República (FGR).
¿Qué sigue para el "Llanero Solitario" de Sinaloa?
Mientras Morena deshoja la margarita para ver si la Comisión de Honestidad lo expulsa del partido (un trámite que seguro los tiene perdiendo el sueño), Inzunza planea seguir cobrando como independiente hasta el 2030.
Eso sí, ya no tendrá la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos ni el apapacho del grupo mayoritario. Pero no importa: mientras las "fieras" sigan tranquilas y el fuero siga vigente, nuestro senador independiente dormirá como un tierno e intocable bebé.
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