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Nissan: Dejar de buscar la perfección, despedir a 20,000 personas y rezar para no quebrar

En el fascinante mundo del capitalismo salvaje, pocas cosas son tan inspiradoras como ver a un gigante corporativo al borde del colapso admitiendo que todo lo que hacía an…

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En el fascinante mundo del capitalismo salvaje, pocas cosas son tan inspiradoras como ver a un gigante corporativo al borde del colapso admitiendo que todo lo que hacía antes era lento, inútil y absurdamente caro. Nissan, que actualmente atraviesa por un proceso de reestructuración tan profundo que huele a pánico existencial, ha decidido que la clave para no irse a la quiebra no es hacer mejores autos, sino hacerlos absurdamente rápido para imitar la llamada "velocidad china".

¿Y cómo se logra este milagro de la ingeniería moderna? Muy fácil. Primero, aplicas la clásica y nunca fallida receta de despedir a 20,000 empleados en todo el mundo, cerrar siete fábricas, clausurar dos estudios de diseño y recortar la producción anual en un millón de vehículos. Una vez que te has deshecho de esa molesta masa humana que insiste en cobrar un sueldo, procedes a la verdadera revolución filosófica: mandar la perfección directamente al basurero.

¿Para qué hacerlo perfecto si podemos entregarlo rápido?

El vicepresidente corporativo de desarrollo de producto de Nissan, Kazuyuki Yamaguchi, lo explica con una honestidad que roza el cinismo: "Ya no podemos darnos el lujo" de perder el tiempo buscando que los vehículos sobresalgan en todo. La nueva meta es simplemente "buscar el equilibrio" y perfeccionar solo un par de cosas. Después de todo, marcas chinas como BYD, MG o Chery son capaces de escupir modelos nuevos en 24 meses o menos porque sus empleados tienen la maravillosa y muy saludable costumbre de trabajar las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Una minucia que, según Yamaguchi, es "muy difícil" de replicar en Japón, donde la gente todavía tiene la absurda manía de querer dormir.

Para solucionar este inconveniente geográfico, Nissan ha decidido recortar el desarrollo de nuevos vehículos de 52 a 37 meses. ¿La estrategia?

  • Adiós a la variedad: Reducirán sus plataformas de 13 a solo 7, y podarán el catálogo de piezas en un 70%.
  • La gloriosa monotonía: Su catálogo pasará de 56 modelos a solo 45, agrupados en cuatro familias con nombres que parecen de autoayuda: Heartbeat, Core, Growth y Partner. La idea es aumentar la similitud entre ellos. Si todos los autos se ven exactamente iguales, ¡te ahorras una fortuna en diseñadores!
  • Muerte a la democracia: Se acabaron los molestos debates democráticos entre ingenieros para decidir cómo mejorar un coche. Ahora, un "jefe de equipo" tomará decisiones autoritarias de forma "ágil" y sin trámites inútiles.

Fantasmas digitales en la pista de pruebas

Por si fuera poco, Nissan también ha decidido que construir y probar prototipos físicos es una pérdida de tiempo. En su lugar, usarán gemelos digitales, realidad virtual e Inteligencia Artificial para los procesos administrativos. Y para las pruebas de manejo, ¿por qué pagarle a un piloto humano si puedes dejar un software de conducción autónoma dando vueltas a lo tonto toda la noche? Al menos, si el coche virtual se estrella contra una pared digital a las tres de la mañana, nadie tendrá que limpiar los escombros físicos.

El gran orgullo de esta apresurada estrategia es el nuevo Skyline, una berlina desarrollada en apenas 26 meses. Habrá que ver si esta nueva generación de vehículos diseñados a las prisas, con un 70% menos de complejidad en sus piezas y con la "perfección" oficialmente descartada del manual de ingeniería, logra mantener a Nissan a flote o si simplemente acelerará su velocidad para llegar al desguace.

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