En un despliegue de energía burocrática que dejaría exhausto a cualquier perezoso, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Aguascal...
En un despliegue de energía burocrática que dejaría exhausto a cualquier perezoso, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Aguascalientes (CDHEA), bajo la batuta de su incansable presidente, Luis Enrique Pérez de Loera, ha demostrado que la prisa es enemiga de la perfección. Y vaya que se están tomando su tiempo para rozar la divinidad.
Al corte de mitad de año, la CDHEA acumulaba la nada despreciable cifra de alrededor de 150 quejas por presuntos abusos policiales. Detenciones injustificadas, uso excesivo de la fuerza, policías municipales, estatales y ministeriales jugando a ser jueces y verdugos... lo normal en el menú del día a día ciudadano.
Cualquiera pensaría que ante tal avalancha de atropellos a la dignidad humana, la Comisión estaría trabajando a marchas forzadas. Y así es. Su arduo e incansable esfuerzo ha dado un fruto verdaderamente histórico: ¡Una sola recomendación por abuso policial!. Sí, leyó bien: una de 150. Una efectividad apabullante del 0.66%. Si estuviéramos en la escuela, la CDHEA no habría obtenido un cero por pereza, sino por pura insistencia en la contemplación contemplativa.
El glorioso caso ganador que logró conmover las fibras de la CDHEA ocurrió en el Centro Comercial Agropecuario. Al parecer, para que la Comisión reaccione, el abuso policial tiene que ocurrir entre huacales de jitomates y bultos de papa; de lo contrario, no califica para el selecto club de las recomendaciones ordinarias (que este año apenas suma 12 en total).
¿Y las otras 149 quejas? "Barriendo" la basura bajo la alfombra del "análisis"
Sobre el paradero de los 149 expedientes restantes, Pérez de Loera —haciendo gala de una asombrosa habilidad que recuerda a las mejores técnicas de barrido y limpieza— aclaró con total serenidad que los expedientes "se encuentran en distintas etapas de integración" y "continúan en análisis".
En el argot de la burocracia dorada, "etapa de integración" y "análisis" son los eufemismos perfectos para referirse al Triángulo de las Bermudas de los expedientes. Parece que en la CDHEA son expertos en aplicar una limpieza profunda, pero no de la impunidad o de las manzanas podridas de las corporaciones policiacas, sino de sus propios escritorios, barriendo sutilmente las quejas ciudadanas hacia los cajones del olvido temporal.
¿Para qué apresurarse a emitir recomendaciones y exigir castigos si podemos dejar que el tiempo lo cure todo (o que los ciudadanos se cansen)? Después de todo, el presidente de la CDHEA sostiene firmemente que el seguimiento de estos casos busca "proteger, fortalecer la vigilancia sobre las autoridades". Y claro que las vigilan... tan de cerca y con tanto cuidado que no quieren molestarlas con molestas recomendaciones.
Así que ya lo sabe, ciudadano de Aguascalientes: si un policía decide usarlo como saco de boxeo o arrestarlo sin motivo alguno, asegúrese de que el evento ocurra en el Agropecuario y compre paciencia por toneladas. En la CDHEA la justicia no es ciega, simplemente está tomando una siesta de integración eterna.
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