Imagínate un club social donde, en lugar de tejer en silencio, te activas con clases de zumba, pones a prueba tu destreza en el taller de carpintería, pintas tu propia obra de arte o despiertas tus neuronas con gimnasia cerebral y talleres de memoria. ¡Y eso no es todo! Si te gusta el canto, la actividad física o las manualidades, también hay un micrófono y un pincel esperando por ti. Básicamente, es el lugar perfecto para hacer nuevos amigos, mantenerse activo y disfrutar cada día sintiéndose valorado y seguro.
Por si fuera poco, el cuidado de la salud está más que garantizado. Nada de que "se me olvidó tomarme la presión". En la Casa del Abuelo, un de verdad cariñoso equipo de enfermería se encarga de revisar diariamente los niveles de glucosa y la presión arterial de cada abue apenas cruza la puerta. Además, el boleto de entrada incluye un excelente menú: desayuno, colación y comida. Así que, además de ejercitar la mente y el cuerpo, ¡saldrán con la panza llena y el corazón contento!
¿Ya te viste ahí o quieres inscribir al abuelo consentido? Los requisitos son más sencillos que una receta de cocina:
- Tener 60 años o más.
- Valerse por sí mismo (¡aquí todos vienen a moverse y divertirse!).
- Llevar su documentación correspondiente.
- Contar con un familiar responsable.
Las puertas de la diversión están abiertas de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 2:30 de la tarde. Solo tienes que darte una vuelta por la calle Emiliano Zapata, esquina con Dr. Pedro de Alba s/n, en la colonia San Marcos, o echarles un telefonazo al 449 915 75 64 para pedir todos los detalles.
