En este idílico rincón del planeta donde jurábamos que los abrazos curaban el tejido social y que las balas eran cosa del pasado, nuestras mentes biempensantes han sido testigos de una transmutación mágica digna de la alquimia medieval. Resulta que para combatir la violencia, no hay nada mejor que comprar un 285% más de armas. Sí, leyó bien. El amor y la paz ahora se miden en milímetros de calibre, proyectiles y toneladas de pólvora.
1. Las matemáticas alegres del "humanismo mexicano"
De acuerdo con esos molestos aguafiestas de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, quienes se la pasan husmeando en las aduanas, el pacifismo gubernamental experimentó una mutación genética a partir de 2023. Pasamos de gastar unos modestos 68 millones de dólares en juguetes bélicos entre 2019 y 2022, a desembolsar la bonita cantidad de 262 millones de dólares entre 2023 y mayo de 2026.
La fiesta del plomo comenzó a ponerse alegre en 2023, cuando las importaciones se dispararon a 62 millones de dólares (unas 3.7 veces más que el año anterior, cuando apenas gastábamos unos ridículos 16.6 millones). Pero el verdadero clímax del amor pacifista llegó en 2025, el primer año completo de Claudia Sheinbaum en el Gobierno federal, cuando rompimos el récord histórico con 91.3 millones de dólares en material de guerra.
Lo más hermoso de todo es la coherencia diplomática. Mientras el presupuesto militar mexicano se iba a la estratosfera, nuestra mandataria andaba en Barcelona, en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, proponiendo muy inspirada que las potencias mundiales destinen el 10% de su gasto armamentista a financiar un programa global de reforestación. Claro que sí. Sembremos árboles en el extranjero mientras aquí sembramos cartuchos importados. Después de todo, ¿qué es un lanzagranadas sino un sofisticado sembrador de semillas de paz a alta velocidad?
2. El vecindario se pone difícil
Este pico de compras en 2025, casualmente, coincidió con el comienzo del segundo mandato de Donald Trump en Estados Unidos. Como el Presidente insiste en que nuestros muy respetables cárteles locales son "terroristas" y presiona para intensificar las acciones en territorio mexicano, parece que el gobierno decidió que la mejor manera de responder a las presiones gringas era... comprarles más armas a los gringos.
De las importaciones de material bélico, Estados Unidos lidera la lista de benefactores de nuestra paz con más de 100.7 millones de dólares. En segundo lugar, como no podía ser de otra manera para un gobierno que promueve la concordia global, se encuentra Israel, con 67.5 millones de dólares. Juntos concentran el 52.89% del arsenal de la transformación. También le compramos cositas a la República Checa, Italia, España y hasta a Turquía y Corea del Sur. Porque para la diversidad balística, no hay fronteras.
3. Negocios redondos con el enemigo y "milagros" contractuales
Pero la verdadera joya de la corona del humor negro nacional se divide en dos hermosas historias de amor comercial:
- ¿Demanda por daños? Qué va, ¡pásame más rifles!
En agosto de 2021, el Gobierno mexicano presentó una pomposa demanda en Massachusetts reclamando 10 mil millones de dólares a los fabricantes estadounidenses (Glock, Beretta, Barrett, Colt y Smith & Wesson) por andar fomentando la violencia de las organizaciones criminales. La demanda terminó desestimada por la Suprema Corte de EUA en junio de 2025. Pero mientras nuestros diplomáticos se desgarraban las vestiduras en los tribunales, la Sedena, con una mano en el corazón y otra en la chequera, les compraba a esas mismas empresas 46.5 millones de dólares en armamento. Lo mejor de todo: el 77% de esas compras (35.9 millones de dólares) se hizo después de haberlos demandado, principalmente entre 2022 y 2024. ¡Eso es dignidad soberana! Te demando por inundar mi país de violencia, pero te sigo comprando la mercancía para que no te enojes. - El resurgir de los inhabilitados
Luego tenemos el milagro de la empresa Intman SA de CV. En agosto de 2024, la inhabilitaron por un año por intentar venderle fusiles Barrett a la Sedena con sobreprecio. Además, la Fiscalía General de la República la investiga como parte de una presunta red de proveedores de la Defensa relacionada con irregularidades fiscales y operaciones simuladas por 40 millones de pesos, con un crédito fiscal determinado por 95.7 millones. ¿Y qué pasó en julio de 2025, todavía bajo el periodo de su inhabilitación? Pues que entregó alegremente al Ejército más de cinco mil lanzacohetes de origen checo, sumando operaciones cercanas a los 14.8 millones de dólares. En México, las inhabilitaciones y las investigaciones penales no son obstáculos; son cartas de recomendación para cerrar contratos millonarios con las fuerzas armadas.
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