Consejeros del IEE piden destitución de la Presidenta

¡Vaya tragedia griega de la burocracia electoral! Resulta que la convivencia y la armonía institucional en el Instituto Estatal Electoral...

¡Vaya tragedia griega de la burocracia electoral! Resulta que la convivencia y la armonía institucional en el Instituto Estatal Electoral (IEE) de Aguascalientes están tan saludables que cinco de sus propios consejeros han decidido que la única forma sana de trabajar con su Consejera Presidenta es mandándola a su casa antes de que expire su larguísimo reinado de siete años en septiembre de 2029. 

En un conmovedor acto de valentía administrativa, este bloque de cinco de los siete miembros del consejo —conformado por Cindy Karina Barba Macías, Hilda Yolanda Hermosillo Hernández, Javier Mojarro Rosas, Mariana Eréndira Ramírez Velázquez y Víctor Miguel Dávila Leal— corrió presuroso ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para rogar que le apliquen un Procedimiento de Remoción de Consejerías Electorales (PRCE) a Beatriz Jiménez González. Sí, ese engorroso y melodramático juicio diseñado específicamente para cuando las cosas se ponen tan insoportables en la oficina que ya ni el café de la sala de juntas puede salvar el día.

Pero el detalle verdaderamente exquisito e hilarante de este divorcio político no es la denuncia en sí, sino el extraordinario pánico ortográfico de los inconformes. En el pomposo e indignado comunicado de prensa que enviaron a los medios para ventilar sus penas de oficina, los cinco paladines de la democracia cometieron la genialidad de no mencionar ni una sola vez el nombre de la consejera presidenta. Así es: la acusan de conductas "presuntamente irregulares" que ponen en riesgo los "principios rectores de la función electoral", pero se refieren a ella de manera abstracta y fantasmal, como si escribir "Beatriz Jiménez González" en un trozo de papel fuera a desatar una maldición sumeria sobre sus dietas mensuales o a invocar al mismísimo demonio de la anarquía en los pasillos del instituto. Es un aplauso de pie para esa audacia retórica digna de adolescentes ocultando el nombre de su archienemigo de la escuela.

¿Y qué detonó esta heroica cruzada? Pues nada menos que el desgastante drama existencial de "haber agotado todos los canales de diálogo". Imagínense el suplicio de esas interminables reuniones donde la diplomacia se desgastó tanto que, para el pasado 13 de agosto de 2026, los consejeros decidieron que la única salida digna era la vía legal. Y es que, seamos honestos, aceptar que les quedan tres larguísimos años de tensión de pasillo y caras largas en el comedor institucional antes de que concluya el mandato de la presidenta en 2029 es una tortura que ningún servidor público debería tolerar.

Ahora la pelota está en la cancha del INE federal, esa deidad tutelar encargada de decidir si las presuntas faltas merecen el destierro definitivo o si los consejeros simplemente tendrán que seguir tomándose el té con muecas de disgusto hasta finales de la década. Mientras tanto, el IEE de Aguascalientes nos regala una valiosa lección: la democracia local puede tener fallas, pero el arte de la puñalada trapera administrativa y la sutil cobardía epistolar de los rebeldes siguen estando en su más alto nivel de excelencia. ¡Que comiencen los juegos del hambre electoral!

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