Va de nuevo: El lucrativo negocio del Estrecho de Ormuz

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En una espectacular muestra de esta delicada técnica, las fuerzas de Estados Unidos han bombardeado objetivos en Irán por tercera noche consecutiva. Durante una intensa y estimulante sesión de cinco horas, el Mando Central estadounidense se dedicó a "alcanzar con éxito" instalaciones militares en Bushehr, Chah Bahar, Jask, Konarak, Abu Musa y Bandar Abbas. Desde la comodidad del Despacho Oval, Donald Trump no pudo contener su entusiasmo, calificándolo como "otro ataque importante" mientras aseguraba alegremente que "los estamos golpeando con mucha dureza" y que están destruyendo toda su capacidad ofensiva. 

Pero no se confundan, esto no es una vulgar campaña de destrucción; es un modelo de suscripción premium de seguridad privada. Trump, aplicando su fina mentalidad de magnate inmobiliario a la geopolítica, ha decidido que patrullar una parte "muy rica del mundo" no puede ser un servicio gratuito. Su visionaria propuesta consiste en bautizar a su país como el flamante "Guardián del Estrecho de Ormuz" y cobrar una modesta tasa de protección del 20% a todo el tráfico marítimo que se atreva a pasar por allí. Considerando que en tiempos de paz por ese estrecho transita la quinta parte de todo el petróleo y gas natural del planeta, el negocio promete ser redondo. Básicamente, es el viejo truco de la mafia local: "Qué bonita flota de petroleros tiene usted ahí, sería una lástima que alguien... no sé... le lanzara un misil si no paga la tarifa de mantenimiento".

Por supuesto, los iraníes, siempre tan detallistas, no se quedaron atrás en este intercambio de atenciones. Para demostrar que ellos también saben comunicarse sin necesidad de aburridos memorandos, respondieron lanzando misiles y drones contra Baréin y contra dos petroleros vinculados a los Emiratos Árabes Unidos. El saldo de este dinámico diálogo fue un marinero muerto y otros ocho heridos. Pero no se preocupen, los Guardianes de la Revolución de Irán aclararon con gran sentido de la responsabilidad que los buques simplemente "ignoraron repetidas advertencias". Vamos, que si suena una sirena de alarma y el gobierno te pide ponerte a cubierto a toda prisa, es solo parte de la experiencia interactiva de navegar por el Golfo. Además, la televisión estatal iraní reportó con orgullo haber destrozado un centro de comunicaciones por satélite y el edificio residencial de las fuerzas estadounidenses en Baréin, lo cual sin duda agilizará las próximas llamadas telefónicas entre ambos países.

Mientras tanto, la diplomacia de oficina está sumida en un profundo e inesperado drama porque el memorando de entendimiento previo "está en crisis". Trump se lamentó de que ya tenían un trato casi cerrado hace dos días, pero los iraníes salieron con un inaceptable "Oh, no podemos cerrar ese acuerdo, tenemos que seguir negociando". Frente a tal audacia, el presidente estadounidense concluyó con su habitual agudeza que "cuando tratas con sinvergüenzas, los acuerdos no significan gran cosa". Por suerte para el Pentágono, la Casa Blanca ya notificó formalmente al Congreso sobre la reanudación de las hostilidades, otorgándole a los militares 60 días adicionales para operar en la región sin tener que pedirle permiso legislativo a nadie. 

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