¿Qué estabas haciendo tú a los 15 años? Seguramente no rompiendo récords nacionales mientras esquivas obstáculos a velocidad de la luz. M...
¿Qué estabas haciendo tú a los 15 años? Seguramente no rompiendo récords nacionales mientras esquivas obstáculos a velocidad de la luz. Mateo Ezequiel Picazo Pérez, un joven atleta de Aguascalientes, sí lo está haciendo. En la Olimpiada Nacional Conade 2026, Mateo decidió que correr rápido no era suficiente y se convirtió en el primer mexicano en devorar los 300 metros con vallas en menos de 37 segundos, colgándose dos medallas de oro. ¡Y pensar que algunos todavía nos tropezamos con la alfombra de la sala!
La historia de este veloz atleta hidrocálido comenzó cuando tenía apenas cuatro años, edad en la que la mayoría de nosotros todavía estábamos descifrando cómo amarrarnos las agujetas. Todo inició tras ganar una carrera en León, Guanajuato. Con el apoyo de sus padres, Mateo empezó entrenando codo a codo con su mamá, para después integrarse al club de atletismo del Instituto del Deporte del Estado de Aguascalientes y empezar a competir a nivel nacional.
Como era de esperarse, ser una leyenda juvenil de la pista no es solo diversión y trofeos. Mateo ha tenido que sacrificar tiempo libre, vacaciones y actividades recreativas para mantener la estricta disciplina que requiere el alto rendimiento. Y por si fuera poco, la vida le puso una valla extra en el camino: una epifisitis de cadera (una dolorosa lesión) que frenó su preparación meses antes de la competencia. Pero en lugar de quedarse en el sofá, Mateo adaptó sus entrenamientos con ejercicios de menor impacto para llegar en óptimas condiciones. ¡Eso es no dejarse vencer por nada!
El esfuerzo dio frutos dorados. Además de su hazaña de 2026, ya en 2025 se había coronado campeón en los 300 metros con vallas en los Juegos Nacionales Conade. Y por si le faltaba espacio en la vitrina, también se proclamó campeón de los 200 metros planos en los Juegos Escolares Nacionales de nivel secundaria. El propio Mateo asegura que al ver su tiempo en la pantalla sintió un orgullo enorme que le recordó que cada sacrificio valió la pena.
Con la mirada fija en el futuro, ahora se prepara para la categoría Sub-18 con un objetivo muy claro: clasificar a un campeonato mundial y, a largo plazo, cumplir el sueño de representar a México en unos Juegos Olímpicos. Con el respaldo de su familia, amigos y entrenadores, Mateo sigue entrenando con una paciencia y dedicación admirables, demostrando que para soñar en grande, solo se necesita empezar a correr.
La historia de este veloz atleta hidrocálido comenzó cuando tenía apenas cuatro años, edad en la que la mayoría de nosotros todavía estábamos descifrando cómo amarrarnos las agujetas. Todo inició tras ganar una carrera en León, Guanajuato. Con el apoyo de sus padres, Mateo empezó entrenando codo a codo con su mamá, para después integrarse al club de atletismo del Instituto del Deporte del Estado de Aguascalientes y empezar a competir a nivel nacional.
Como era de esperarse, ser una leyenda juvenil de la pista no es solo diversión y trofeos. Mateo ha tenido que sacrificar tiempo libre, vacaciones y actividades recreativas para mantener la estricta disciplina que requiere el alto rendimiento. Y por si fuera poco, la vida le puso una valla extra en el camino: una epifisitis de cadera (una dolorosa lesión) que frenó su preparación meses antes de la competencia. Pero en lugar de quedarse en el sofá, Mateo adaptó sus entrenamientos con ejercicios de menor impacto para llegar en óptimas condiciones. ¡Eso es no dejarse vencer por nada!
El esfuerzo dio frutos dorados. Además de su hazaña de 2026, ya en 2025 se había coronado campeón en los 300 metros con vallas en los Juegos Nacionales Conade. Y por si le faltaba espacio en la vitrina, también se proclamó campeón de los 200 metros planos en los Juegos Escolares Nacionales de nivel secundaria. El propio Mateo asegura que al ver su tiempo en la pantalla sintió un orgullo enorme que le recordó que cada sacrificio valió la pena.
Con la mirada fija en el futuro, ahora se prepara para la categoría Sub-18 con un objetivo muy claro: clasificar a un campeonato mundial y, a largo plazo, cumplir el sueño de representar a México en unos Juegos Olímpicos. Con el respaldo de su familia, amigos y entrenadores, Mateo sigue entrenando con una paciencia y dedicación admirables, demostrando que para soñar en grande, solo se necesita empezar a correr.
