El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ha salido al paso para desmentir categóricamente esos odiosos rumores esparcidos por la ...
El Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ha salido al paso para desmentir categóricamente esos odiosos rumores esparcidos por la prensa estatal de Teherán. No, señores, Irán no controla el Estrecho de Ormuz. Que la Guardia Revolucionaria ande por ahí disparándole a todo lo que flote sin su sagrado permiso es un mero detalle de decoración marítima.
Porque aceptémoslo: en este planeta no hay nada más sagrado, místico y digno de ser defendido con sangre ajena que el libre tránsito de 380 millones de barriles de petróleo crudo. Gracias a la generosa intervención del ejército estadounidense -que desde mayo ha escoltado a más de 800 buques mercantes- los motores de los todoterrenos en Occidente podrán seguir rugiendo sin culpa alguna.
Diplomacia de alto nivel y guerras de quince minutos
El presidente estadounidense, Donald Trump, demostró una vez más su sutil y refinado tacto diplomático justo antes de la cumbre de la OTAN en Turquía. Al ser consultado sobre el acuerdo de alto el fuego temporal con Irán, sentenció con la madurez de un adolescente bloqueando a su ex en redes sociales: “Creo que se acabó. No quiero tratar con ellos”. Adiós diplomacia, hola fuegos artificiales.
Pero no se preocupen, pacifistas de sillón. El mandatario ya nos garantizó que no debemos temer una devastadora guerra a gran escala; según sus cálculos, cualquier nuevo episodio de este conflicto será "breve". ¡Qué alivio! Todos sabemos que las intervenciones militares en Medio Oriente históricamente duran quince minutos, se resuelven con un par de tuits y terminan con todos tomados de la mano cantando alegremente.
Porque aceptémoslo: en este planeta no hay nada más sagrado, místico y digno de ser defendido con sangre ajena que el libre tránsito de 380 millones de barriles de petróleo crudo. Gracias a la generosa intervención del ejército estadounidense -que desde mayo ha escoltado a más de 800 buques mercantes- los motores de los todoterrenos en Occidente podrán seguir rugiendo sin culpa alguna.
Diplomacia de alto nivel y guerras de quince minutos
El presidente estadounidense, Donald Trump, demostró una vez más su sutil y refinado tacto diplomático justo antes de la cumbre de la OTAN en Turquía. Al ser consultado sobre el acuerdo de alto el fuego temporal con Irán, sentenció con la madurez de un adolescente bloqueando a su ex en redes sociales: “Creo que se acabó. No quiero tratar con ellos”. Adiós diplomacia, hola fuegos artificiales.
Pero no se preocupen, pacifistas de sillón. El mandatario ya nos garantizó que no debemos temer una devastadora guerra a gran escala; según sus cálculos, cualquier nuevo episodio de este conflicto será "breve". ¡Qué alivio! Todos sabemos que las intervenciones militares en Medio Oriente históricamente duran quince minutos, se resuelven con un par de tuits y terminan con todos tomados de la mano cantando alegremente.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria iraní decidió que la mejor manera de quejarse por los bombardeos de Estados Unidos en su zona -bombardeos que, según ellos, arruinaron la "reapertura gradual" del estrecho- era mandar un par de cariñosos drones y misiles hacia Kuwait y Bahréin. ¿El motivo? Albergan bases militares estadounidenses. Kuwait logró interceptar los "regalitos", mientras que Qatar se llevó un susto tan grande que tuvo que activar temporalmente su alerta de seguridad. Un día cualquiera en el vecindario.
Para que nadie se quede fuera de la diversión, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, y el primer ministro Netanyahu ya prometieron que volverán a atacar a Irán "con mayor fuerza" porque "la campaña no ha terminado". Porque si algo le hace falta a un polvorín lleno de petróleo, misiles y tensiones nucleares, es definitivamente un poco más de fuego.
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