La situación es tan cómica que la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), liderada por César Adrián Jaime Valdivia, ha tenido que salir a pedir a las autoridades municipales un acto de extrema audacia y rebeldía: que dejen de autorizar nuevos fraccionamientos si no tienen garantizada el agua, la luz o las vialidades. ¡Qué propuesta tan revolucionaria! Exigir que una casa tenga servicios reales y no solo dibujitos de focos y llaves goteando en los folletos de ventas.
Según el líder de los constructores, ya no basta con que los desarrolladores prometan cosas "en papel". Al parecer, en el misterioso trayecto entre la oficina de permisos y la obra real, los planos sufren mutaciones mágicas y "adecuaciones" donde sospechosamente desaparecen áreas verdes, tuberías o calles amplias. Pero claro, ¿por qué habríamos de preocuparnos por el impacto vial o el suministro eléctrico? Total, si el fraccionamiento se queda a oscuras, los ciudadanos siempre pueden unirse a las románticas veladas que ya disfrutan en el Centro de la ciudad, debido a los apagones constantes que destrozan electrodomésticos. Y si falta agua potable, siempre se puede esperar a que la naturaleza provea con una buena tormenta que inunde por completo colonias como la Constitución o arruine la estructura de sus casas recién pagadas a 30 años.
Para rematar este monumento a la eficiencia económica, el presidente de la CMIC nos recuerda una gran verdad financiera: pavimentar con concreto hidráulico cuesta el doble que usar el bendito asfalto. Así que, conformémonos con el concreto asfáltico barato. Al fin y al cabo, los baches y parches constantes añaden adrenalina y sabor extremo a los traslados diarios en una ciudad que fía la conservación de sus calles a la "planeación integral", un concepto que en Aguascalientes suena tan real y cercano como la existencia de la Atlántida.
Mientras las autoridades municipales sigan otorgando permisos con los ojos cerrados y la mano abierta, Aguascalientes continuará su glorioso y desordenado camino hacia el colapso de servicios. Pero no se desanimen: si su nuevo hogar se queda sin luz, sin agua o se hunde en la próxima inundación, recuerden que al menos viven en una de las zonas con mayor "crecimiento" de la región. El orden es para los débiles.
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