El infalible ojo de la Inteligencia Artificial
Hagamos memoria. En enero de 2026, la UNAM, buscando ser más "inclusiva", decidió mudar el examen de ingreso al formato digital. Las autoridades universitarias, encabezadas en su momento por la Directora General de Administración Escolar, Ivonne Ramírez Wence, nos aseguraron con gran regocijo que realizar la prueba desde un cibercafé traería "beneficios" y que estarían súper vigilados por las autoridades y, por supuesto, por una implacable Inteligencia Artificial encargada de detectar cualquier anomalía.
Lamentablemente, parece que la IA de la UNAM no estaba entrenada para detectar el milenario arte de la trampa humana, o quizás se distrajo con el ruido de las impresoras del café internet. Durante las dos jornadas de aplicación en línea de mayo de 2026 (donde participaron 107,349 aspirantes), la universidad tuvo que bloquear mil 117 exámenes debido a "conductas contrarias al reglamento". Pero eso no es todo: astutas empresas y particulares con un admirable sentido del capitalismo salvaje montaron un próspero negocio vendiendo "servicios fraudulentos" para resolver el examen en línea por los alumnos, engañando a familias enteras. ¿Quién podría haber imaginado que privatizar la supervisión de un examen de ingreso masivo resultaría en un mercado negro de soplones digitales?
La solución de siempre: una comisión para estudiar el internet
Tras la publicación de los resultados y la subsecuente ola de quejas de los alumnos que sí estudiaron (o cuyos sistemas de trampa fallaron), el rector Leonardo Lomelí ha tomado cartas en el asunto con la velocidad y burocracia que caracterizan a la máxima casa de estudios. Su brillante solución: ordenar la elaboración de un informe especial y detallado, además de integrar una muy académica "comisión técnica de especialistas" para estudiar los datos y descubrir cómo es que la gente hace trampa en línea.
Esta comisión analizará con riguroso método científico "todos los factores que pudieron intervenir en el desempeño". Seguramente, tras tres meses de debates, viáticos y café, concluirán que tener una pestaña de Google abierta al lado del examen facilita responder las preguntas.
Mientras tanto, la UNAM se encuentra atendiendo a las decenas de miles de personas no seleccionadas y a los mil 117 bloqueados bajo sospecha de "atypical behavior". La universidad ya prometió medidas penales para los estafadores. Así que, si usted pagó por que un desconocido de internet le resolviera el examen desde un sótano, felicidades: además de no entrar a la carrera de sus sueños, ahora forma parte de un reporte técnico de alta prioridad académica.
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