¿Cansado de llegar a tiempo a su trabajo o de tener una vida predecible y libre de estrés? ¡Buenas noticias! A partir de la hermosa e iluminada noche de este viernes 31 de julio de 2026, el Ayuntamiento de Aguascalientes y la Diócesis local han decidido regalarle una dosis masiva de paciencia celestial. Con el glorioso arranque del Quincenario de la Asunción, las principales arterias viales del Centro Histórico se cerrarán pacíficamente hasta el 15 de agosto. ¿Para qué circular libremente por avenidas como Adolfo López Mateos, Héroe de Nacozari o Francisco I. Madero cuando podemos quedarnos completamente inmóviles dentro de nuestro auto hirviente, meditando sobre la imperfección humana? Es, sin duda, un plan divino para obligar a los pecadores automovilistas a caminar o, mejor aún, a levitar hacia la Catedral.
El orden público de esta verbena mística está absolutamente garantizado por un auténtico prodigio de la planeación y la optimización de recursos. Para vigilar el caos, la Dirección de Mercados desplegará la imponente y para nada insuficiente cantidad de 14 valientes inspectores encargados de supervisar con lupa los permisos, lonas y toldos de 230 comercios de fritangas instalados en el primer cuadro. ¡Casi diecisiete puestos por persona! Un promedio ideal para que la fatiga o la tentación jamás ocurran, mientras el personal de Protección Civil echa un ojo místico a las mangueras de gas y las instalaciones eléctricas bajo la lluvia veraniega.
Por si el colapso vial de dos semanas no fuera suficiente para purificar nuestras almas, los verdaderos platos fuertes de la penitencia urbana llegarán a mediados de agosto. El viernes 14 de agosto, el sector transportista sacará amorosamente a pasear sus colosales tráileres, taxis, camiones y pipas por las estrechas e históricas calles del centro. Porque no hay nada más conmovedor que una densa nube de diésel directo a los pulmones de los fieles. Y para cerrar con broche de oro la tortura asfáltica, la majestuosa Romería del sábado 15 de agosto nos deleitará con carros alegóricos, rondallas y un embotellamiento tan monumental que hará que el Apocalipsis parezca un paseo dominical.
No sufra, estimado conductor. Las autoridades sugieren amablemente que use alternativas como Manuel Gómez Morín, Eduardo J. Correa o Paseo de la Cruz. Estas vialidades, por supuesto, prometen estar tan despejadas como su cuenta bancaria después de pagar la luz, siempre y cuando no le moleste avanzar a paso de procesión fúnebre. Así que sintonice su estación de radio favorita, apague su motor para evitar el consumo de gasolina, y disfrute del embotellamiento más bendecido del año. ¡Amén!
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