España manda a su temible ejército de 60 hombres a salvar Ceuta

En un despliegue militar sin precedentes que sin duda hará temblar a las potencias mundiales, el heroico Gobierno de España ha decidido s...

En un despliegue militar sin precedentes que sin duda hará temblar a las potencias mundiales, el heroico Gobierno de España ha decidido sacar toda la artillería pesada para contener la terrible "invasión" de... personas con flotadores y cámaras de aire. Sí, leyó bien: ante la llegada masiva de miles de migrantes que osaron cruzar el mar y derribar una puerta del vallado en la imponente metrópoli de 18.5 kilómetros cuadrados, el Ministerio del Interior ha sacado los dientes y ha desplegado la apabullante cifra de tres pelotones de 20 militares cada uno. Tiembla, geopolítica: ¡60 soldados vigilarán la frontera!

La Guardia Civil, completamente desbordada en el espigón del Tarajal ante la gente que entraba nadando, por fin podrá respirar tranquila gracias a esta imponente fuerza armada que cabe entera en un autobús escolar. Pero el arsenal no acaba ahí; para combatir el temible uso de inflables de piscina en alta mar, el Gobierno enviará también a una unidad especializada de buzos y un imponente buque militar, probablemente para pinchar los patitos de goma de los recién llegados.

Por supuesto, nuestro queridísimo e infatigable presidente Pedro Sánchez ya declaró estar totalmente "volcado" en dar una respuesta inmediata. Aunque estar "volcado" suene más bien a coche accidentado, Sánchez asegura que tiene todo bajo control, mientras el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, aprovecha para hiperventilar en la red social X calificando esto como una "crisis de seguridad nacional". Claro, porque nada grita "amenaza nuclear" como un grupo de personas desesperadas cruzando el mar con cámaras de llanta.

Todo este drama, cómo no, se desató después de que el quisquilloso Tribunal Supremo decidiera que no se puede devolver de manera exprés a los migrantes interceptados en el mar. Esta brillante resolución judicial fue vista de inmediato por las autoridades españolas como una invitación formal de las "redes de tráfico de personas" con alfombra roja, provocando lo que la Guardia Civil describió poéticamente como una "explosión" migratoria frente al "goteo lento" anterior.

Y como en toda buena tragicomedia europea, los vecinos no podían quedarse sin opinar. Italia, siempre tan sutil y solidaria, ha exigido de inmediato suspender a España del espacio Schengen por considerarlos unos "facilitadores" de la migración ilegal. Madrid, ofendidísima en su honor ibérico, ya prepara su contraataque diplomático más letal: convocar al embajador italiano para expresarle su profundo y muy burocrático disgusto.

Mientras tanto, en los 18.5 kilómetros cuadrados de Ceuta, se calcula que entre dos mil y tres mil personas lograron entrar solo en una jornada. No se preocupen, ciudadanos: los 60 valientes soldados ya están buscando dónde estacionar su autobús para contener el caos.

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