🎼Yo puedo decidir/ 🎶puedo hacer y deshacer/ 🎵tu vida la escribo yo/ 🎶debes saber quien soy 🎵(Nacha Pop)
¡Ave María Purísima, sobrinas y sobrinos! Santíguense antes de seguir leyendo, porque lo que está pasando en nuestro Aguascalientes es para irnos de rodillas sobre corcholatas hasta San Juan de los Lagos.
El oficio de abogado, que ya de por sí a veces uno ve con recelo, nos está destapando una cloaca que huele a azufre puro. Fíjense nomás: la Suprema Corte de Justicia, en su infinita misericordia terrenal, sacó una jurisprudencia el 8 de diciembre de 2023 que dictamina que los salarios de los servidores públicos son sagrados, intocables e inembargables por deudas civiles o mercantiles (específicamente la que lleva el registro 2027834 con la tesis: 1a./J. 183/2023 (11a.) de la Primera Sala de la SCJN).
¡Háganme el bendito favor! Nosotros, pobre perrada que trabajamos para la iniciativa privada, nos atrasamos con la licuadora en Coppel, con la tiendita o con cualquier agiotista, nos cae todo el peso de la ley, nos embargan el salario por cualquier cosita y nos dejan en la calle. Nosotros, sobrinos, mártires de segunda clase, arrastrando la cruz de las deudas hacia el Calvario del Buró de Crédito. Pero los funcionarios de gobierno, ¡ah, no! Ellos son las vacas sagradas, ciudadanos de primera y de excepción que pueden pecar de avaricia en cuanta tienda departamental o prestamista se les atraviese y decidir, con la mano en la cintura, no pagar un solo centavo. A estos angelitos solo les pueden pellizcar la quincena si le deben al Estado, si andan dejando hijos regados y les clavan la pensión alimenticia, o por sus cuotas del sindicato. Fuera de eso, ¡tienen licencia divina para robar!
Y en donde ya llegó al descaro es, para no variar, el mismísimo Congreso del Estado, que se ha convertido en una cueva de ladrones que ni Jesucristo a latigazos podría limpiar. Ahí adentro, gracias a esa jurisprudencia mamila, los trabajadores tienen armada toda una "cofradía de la deuda". Cuando llegan los pobres cobradores, estos desvergonzados se avisan entre ellos como si fueran las chismosas a la salida de misa, acosan a los abogados en el mismo edificio y, con el descaro del mismísimo demonio, los retan diciéndoles: "pues embárguenme el salario", sabiendo perfectamente que esa absurda jurisprudencia los protege. ¡Cínicos! Ni Judas Iscariote se atrevió a tanto; él al menos tuvo la decencia de cobrar sus treinta monedas de plata al contado, ¡no las sacó a meses sin intereses para luego ampararse y no pagar!
Y lo más irónico es que esta suerte de 'fuero financiero' pasa en las propias narices de nuestros flamantes diputados. ¡Sepulcros blanqueados! Mucho golpe de pecho diciendo que son servidores del pueblo y que legislan para él, pero ya sea por conveniencia o por sordera solapan a este grupo de criminales para que se conviertan en intocables que no hacen lo que cualquier hijo de Dios decente hace: pagar sus deudas. Y ni crean que este es el único nido de pecadores; ya me enteré de que por lo menos hay 15 empleados en el INEGI haciendo exactamente las mismas sinvergüenzadas.
De verdad que, como diría la difunta Cristina Pacheco, aquí nos tocó vivir, en una ironía total. Pero ustedes no se me descarríen, sobrinos. Sigan pagando sus deudas, porque si los diputados y jueces aquí abajo andan ciegos, allá arriba San Pedro sí tiene su libro de cuentas muy claro y a él no le salen con jurisprudencias. ¡Que Dios los agarre confesados! || enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||


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