Si eres exfuncionario público en Aguascalientes, hoy puedes respirar tranquilo y mirar con desdén al resto del país. Mientras el gobierno federal está ocupado lidiando con la cancelación de la presa La Parota en Guerrero, y la UNAM se ahoga en su propia ingenuidad tras el escandaloso fraude de más de 100 millones de pesos en su software de admisión, tú tienes el privilegio absoluto de retrasar tu propio colapso financiero por unos añitos más.
Según las advertencias del legislador Alfonso Ramírez Cuéllar, la bomba de tiempo de las pensiones estatales ya está detonando. Ese hermoso esquema gubernamental, donde cada vez menos jóvenes trabajadores intentan sostener a un ejército creciente de jubilados, es una tragedia matemática a nivel nacional.
Pero ¡hey! Aguascalientes es especial. Su quiebra técnica no está agendada para este caótico presente, sino para el "lejano" año 2042. Los burócratas locales tienen todavía casi dos décadas para seguir aportando a un barril sin fondo, con la tierna esperanza de que, cuando por fin llegue el fatídico colapso y el déficit los alcance, la Federación tenga suficientes subsidios para rescatarlos del abismo.
Y pensar que hubo alguna vez alguien que juró y perjuró que el dinerito del ISSSPEA iba a durar más de cien años. ¡Ah, qué tiempos aquellos, señor don Simón!
Así que, jóvenes funcionarios hidrocálidos, sigan trabajando con una sonrisa. Disfruten de la exclusividad de ser de los últimos en hundirse en el barco de las pensiones estatales. ¡El apocalipsis financiero puede esperar!
|| enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||


Comentarios