Cuarta entrega de más audios de la Gobernadora de Baja California

Bienvenidos a una entrega más de la gloriosa telenovela política de Baja California. Si usted pensaba que perder la visa estadounidense e...
Bienvenidos a una entrega más de la gloriosa telenovela política de Baja California. Si usted pensaba que perder la visa estadounidense era un drama trágico reservado para quienes intentan cruzar con tres kilos de aguacates ocultos en la cajuela, se equivoca: a nivel gubernamental, perder la visa es el boleto de entrada VIP a un carrusel de espionaje y paranoia digno de una comedia barata de Hollywood.

Nuestra protagonista indiscutible, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, ha vuelto a deleitarnos con la cuarta entrega de sus audios filtrados cortesía del columnista Héctor de Mauleón. En este nuevo episodio del "Manual de lo que NO se debe hacer cuando te investiga el vecino del norte", descubrimos que la gobernadora decidió que la mejor manera de curar el vacío existencial de su visa cancelada era contratar a su propio "G.I. Joe" de bolsillo: un exagente del FBI llamado Juan Sandoval, quien cobra la módica y muy austera suma de 300,000 dólares por jugar al consultor premium en San Diego.

Al parecer, para Marina del Pilar, tener un ex-FBI en los contactos de WhatsApp es el accesorio de moda indispensable en la frontera, aunque convenientemente no existan facturas, contratos públicos ni comprobantes de pago que expliquen qué rayos hace el señor por semejante millonada.

Lo más enternecedor de las capturas filtradas es la genuina indignación burocrática de la mandataria. En medio del pánico geopolítico por posibles investigaciones en su contra, su mayor coraje es que no se respetara el organigrama: "La verdad no sé por qué [se vio] este tema contigo. Ellos saben que tengo abogados y deberían ver todo esto a través de mis abogados". Claro que sí, gobernadora. Porque cuando estás tratando de esquivar de manera desesperada a la inteligencia extranjera, lo primordial es asegurarse de que el agente secreto pase primero por el departamento de recursos humanos para que le sellen el pase.

Pero el humor involuntario alcanza niveles celestiales cuando recordamos el historial de esta saga criminal-gubernamental. En grabaciones previas, un supuesto asesor externo ya le había mandado decir que las agencias estadounidenses "sienten que han perdido el tiempo con ella". Imaginen el nivel de frustración de la inteligencia de la superpotencia mundial para decidir que era más productivo ver crecer el pasto que seguir descifrando las negociaciones de la administración estatal.

Y cómo olvidar la espectacular excursión a Panamá, donde la gobernadora agendó reuniones con supuestos representantes del Departamento de Estado y de Seguridad Nacional que resultaron ser más falsos que un billete de tres dólares.

¿Y cuál es la magistral defensa de nuestra audaz gobernadora ante semejante ridículo internacional? La vieja, confiable y nunca desgastada: "Fue una trampa de mi antecesor malvado, Jaime Bonilla". Según su versión, su archienemigo político le montó un teatro con actores disfrazados de agentes gringos. Porque, lógicamente, si tu exesposo político te organiza una cita a ciegas con supuestos espías en Centroamérica para hablar de tu visa cancelada, lo más sensato y maduro es ir sin preguntar.

Mientras tanto, el semanario Zeta confirma que un investigador estadounidense real ya se ha reunido tres veces en persona con la gobernadora. Nadie sabe oficialmente de qué hablaron o qué pactaron en esa misteriosa trilogía de citas, pero viendo el historial de asesorías premium, solo nos queda rezar para que no le hayan cobrado otros 300 mil billetes verdes por el simple placer de tomarse un café.

¡Un brindis por la soberanía nacional y por los asesores que sí saben facturar la paranoia estatal!

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