La Dra. Ma. Guadalupe Durón Montoya, subdirectora del ISSEA, explicó que el "cuartel general" de esta operación es el Laboratorio Estatal de Salud Pública (el cual, por cierto, presume con orgullo cinco Premios Nacionales de Calidad en Salud). Allí se crían mosquitos Aedes aegypti portadores de Wolbachia. El truco científico es brillante y sencillo: cuando uno de estos mosquitos "modificados" entra en contacto con el dengue, la bacteria actúa como un cadenero implacable e impide que el virus se reproduzca dentro del insecto, quitándole la capacidad de transmitir la enfermedad. Actualmente, se trabaja en la primera etapa de esta estrategia con la instalación de una "biofábrica" para producirlos e inocularlos, planeando su liberación en las zonas que históricamente han registrado más casos.
Eso sí, aunque ahora contemos con un "ejército aliado" de mosquitos con bacterias protectoras, no creas que ya puedes dejar tu patio hecho un parque acuático para larvas. Con seis casos confirmados de dengue en el estado, la participación ciudadana sigue siendo la verdadera defensa. Así que, por favor, saca el agua de tus cubetas viejas, voltea las llantas, limpia tu patio, usa repelente y saca las camisas de manga larga.


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