En su infinita sabiduría ciudadana, a alguien se le ocurrió la brillante idea de independizar a Villa Juárez para convertirlo en el flamante municipio número 12 del estado. Total, ¿qué podría salir mal?
Por suerte, los del Colegio de Urbanistas de Aguascalientes tuvieron que salir, como adultos responsables quitándole las tijeras a unos niños, a emitir una alerta y arruinar la fantasía separatista. Su presidente, David Alfonso Muñoz Ríos, tuvo que explicarles con peras y manzanas que crear un ayuntamiento no se trata nomás de agarrar una regla y un plumón para rediseñar el mapa de la entidad. Resulta que para jugar a ser municipio independiente se necesita, agárrense fuerte, capacidad real para administrar agua potable, alcantarillado y alumbrado público. ¡Qué sorpresa tan ruin! ¿Quién hubiera imaginado que un gobierno necesita dar servicios básicos en lugar de solo crear puestos para los compadres?
Para echarle más sal a la herida, el Congreso del Estado experimentó un milagroso y muy poco habitual episodio de lucidez mental, frenando en seco los dictámenes en el pleno. La Junta de Coordinación Política (JUCOPO) y diputados como Adán Valdivia López cerraron filas con los urbanistas al descubrir las matemáticas básicas: dividir el mismo raquítico presupuesto estatal en 12 partes en lugar de 11 no te hace más rico, solo engorda la burocracia y manda la viabilidad financiera de todos directo al precipicio.
Y para asegurarse de que a nadie más se le ocurra esta ocurrencia bananera pronto, los expertos y legisladores les aventaron un campo minado de requisitos digno de los Juegos del Hambre. Si Villa Juárez quiere su autonomía, ahora tiene que demostrar que crece territorial y demográficamente al doble del promedio de todo el estado. Además, les exigen el "respaldo forzoso" de sociólogos, expertos ambientales y politólogos para no andar tomando decisiones a la ligera, como si estuviéramos en Suiza.
Por si fuera poco, los mandaron a hacer fila al purgatorio burocrático: tienen que aguantar 60 días de revisión de estudios técnicos, fumarse 28 días de foros de consulta y, lo que más le dolió a los oportunistas, quedarse bloqueados de cualquier mapa político para las próximas elecciones.
Así que, por ahora, los revolucionarios de Villa Juárez tendrán que guardar sus sueños de tener su propio presidente municipal y su propia nómina de aviadores. Mientras tanto, las autoridades mejor deberían preocuparse por el inminente colapso de la planeación urbana en la zona oriente, en lugar de andar inventando feudos nuevos con dedicatoria para una sola persona.
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