Pobre del Instituto Estatal Electoral (IEE) de Aguascalientes. Justo cuando pensaban que la vida de escritorio era tranquila, un grupo de oportunistas sale con la brillante propuesta de inventarse un nuevo municipio para tener su propia rebanada del pastel político y hacerle gordo el caldo al poder en turno. Y, por supuesto, la verdadera víctima de esta avaricia no es el ciudadano, sino los sufridos funcionarios del IEE, que se enfrentan a su peor pesadilla: la carga de tener que trabajar un poco más.
La tragedia institucional es inminente. La Consejera Presidenta, Clara Beatriz Jiménez González, ya salió a dar la cara para advertir sobre el devastador "impacto operativo y presupuestal" que este capricho les causaría. Con una lógica impecable, la funcionaria nos recuerda que, aunque el territorio del estado no crece ni un milímetro, el simple hecho de que se apruebe este nuevo feudo los obligaría a cometer un acto atroz: asumir nuevas responsabilidades e instalar un consejo electoral más. ¡El horror!
Pero el drama no termina ahí, pues la logística necesaria para este evento parece digna de una misión a Marte. El IEE tendría que organizar —que Dios los ampare— toda la jornada electoral y los debates para los candidatos a esta nueva presidencia municipal. Hay que ser comprensivos; después de todo, en el extenuante proceso del 2024, estos héroes organizaron la titánica cantidad de 30 debates en todo el estado. ¿Cómo esperan que sobrevivan a coordinar uno más sin que el sistema colapse? Hacer un sorteo de participación extra y poner un par de sillas para los nuevos candidatos es claramente un sacrificio inhumano.
Así que, mientras esos oportunistas se frotan las manos pensando en quién será el primer alcalde de su municipio de papel, hagamos un minuto de silencio por el IEE. Seguramente necesitarán un aumento de presupuesto urgente para lidiar con el insoportable estrés de hacer exactamente aquello para lo que fueron contratados.
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