En un despliegue de optimismo que rayaría en la negación, si no estuviéramos hablando de burócratas, la Coordinación de Protección Civil del Estado, a cargo de Eduardo Muñoz de León, nos ha regalado la noticia del año: no hay absolutamente ningún riesgo de que las presas se desborden tras las recientes lluvias.
El gran arquitecto de esta paz mental, Eduardo Muñoz de León, se encargó de asegurarnos que, aunque algunas presas han recuperado su nivel de agua, la catástrofe está oficialmente cancelada. Según él, la mayoría de estos cuerpos de agua se encuentran a un inofensivo 50%, por lo que el líquido no tiene intenciones de escapar y arruinarnos el día, por más que las tormentas decidan arreciar.
Pero aquí es donde la comedia se vuelve oro puro y la lógica gubernamental nos da una bofetada. Nuestro coordinador afirma con una tranquilidad pasmosa: "no tenemos ninguna en riesgo, las únicas que están haciendo algunas reparaciones como Los Gringos o el Cedazo". Claro, porque nada como tener infraestructura bajo reparación en plena temporada de lluvias. Y la ironía no termina ahí: resulta que presas de la capital como El Niágara y el mismísimo Cedazo, ¡ya superan el 100% de su capacidad!. Pero no entren en pánico, que las autoridades municipales ya están haciendo heroicas "acciones de desfogue" diario para evitar el desastre. Básicamente, están abriendo la llave todos los días y rezando para que la física se tome un descanso.
El inventario de los niveles de agua es un mal chiste estadístico. Mientras la Presa Calles da lástima con un raquítico 17% y Los Caños sobrevive al 50%, El Ocote ya está sudando frío al 80% y Los Parga le sigue de cerca con un 70%. Pero recuerden el mantra oficial: la mayoría de las presas del interior están al 50%, de ahí no bajan, aunque haya bajado su nivel por el uso de riesgo. Supongo que si promedias una presa desbordándose con un charco seco, el resultado te da un tranquilizador 50%. ¡Magia burocrática en su máximo esplendor!
Y para rematar esta joya del surrealismo hidrocálido, se nos invita cordialmente a hacer turismo de alto riesgo. Resulta que la presa Malpaso, allá en Calvillo, está "en buen punto para acudir a vacacionar". ¡Qué maravilla! Empaquen los sándwiches y a toda la familia para disfrutar del apacible paisaje de una presa en temporada de lluvias. Eso sí, nuestras atentas autoridades nos dejan una pequeñísima y vital advertencia: por lo que más quieran, no ingresen a nadar a los bordos de agua. Porque el lugar es perfecto para la foto de Instagram, pero al parecer no tanto para conservar los signos vitales.
En fin, ciudadanos de Aguascalientes, guarden la calma y compren botas de hule. Protección Civil mantendrá sus incansables "operativos de monitoreo y resguardo". Así que, cuando el 100% de capacidad de Los Gringos o El Cedazo decida que es momento de salir a pasear por las calles de la capital, al menos tendrán el consuelo de saber que su inundación personal está siendo rigurosamente observada.
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