Donald Trump acaba de resolver la guerra en Medio Oriente con un simple garabato en el Palacio de Versalles, porque, admitámoslo, ¿qué lugar grita más "humildad" y "diplomacia moderna" que el antiguo hogar de la monarquía absoluta francesa?.
Y si a alguien por casualidad no le parece perfecto este maravilloso acuerdo de paz con Irán, el presidente de Estados Unidos tiene un análisis geopolítico muy profundo preparado para ellos: los críticos son simplemente unos “envidiosos, gente mala o estúpidos”. Así es, la política exterior ha adoptado oficialmente la refinada retórica de un niño de primaria al que no le prestan la pelota en el recreo.
A través de su plataforma Truth Social, Trump dejó claro que las críticas al pacto carecen de todo sentido porque, presten atención a este argumento irrefutable, "la bolsa acaba de alcanzar un MÁXIMO HISTÓRICO y los precios del petróleo se están 'desplomando'". Olvídense de debatir sobre desarmes, derechos humanos o equilibrios de poder en la región; la verdadera e indiscutible métrica de la paz mundial es qué tan verde amanece tu cartera en Wall Street y cuánto te cuesta llenar el tanque del coche.
La ceremonia de firma no pudo ser más casual y modesta. En medio de una cena, Trump estampó su firma y luego salió a presumirle a los periodistas su gran hazaña geográfica: “Ya está firmado. Lo firmé en Versalles. Lo acabo de firmar”, como quien acaba de comprarse un castillo y no puede evitar restregárselo en la cara a los vecinos. A su lado, el presidente francés Emmanuel Macron lo animaba con aplausos y un tierno y paternal “Buen trabajo”, probablemente aliviado de que el evento terminara sin que nadie incendiara el palacio. Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, estaba ahí en modo mensajero para recibir el valioso papelito, tal como se encargó de documentar en video el asesor Dan Scavino.
Del otro lado del mundo, en Teherán, los iraníes decidieron saltarse la aburrida ceremonia presencial planeada en Suiza y optaron por la comodidad del home office, firmando el memorando electrónicamente. Según el portavoz de su Cancillería, Esmail Baqai, el acuerdo se redactó tanto en inglés como en farsi para garantizar el "más alto nivel de transparencia". Porque, como nos ha enseñado la historia, tener dos versiones de un mismo texto internacional jamás ha causado malentendidos ni diferentes interpretaciones, ¿verdad?.
Así que ahí lo tienen. Medio Oriente camina hacia la paz, las gasolineras estarán de oferta y, si por alguna razón te atreves a pensar que el acuerdo tiene "demasiadas concesiones", recuerda el diagnóstico presidencial: o tienes mucha envidia, o simplemente eres estúpido. Gracias por tanta diplomacia.
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