El fiscal general de Aguascalientes, Manuel Alonso García, debe dormir con una tranquilidad envidiable, inmune a las quejas del colectivo Maverick, a quienes recientemente les aclaró que en su intachable gestión nadie anda “rasurando” ni manipulando el registro de personas no localizadas. Con la solemnidad de quien vive en una realidad burocrática paralela, el funcionario tachó de "inviable" la sola idea de alterar las cifras de las carpetas de investigación, argumentando que sus procedimientos son sumamente formales. En el paraíso hidrocálido, los números cuadran a la perfección y, según el fiscal, el estado simplemente no registra "indicadores alarmantes" en esta materia.
¿Y cómo podría haber indicadores alarmantes si el secreto del éxito de la Fiscalía de Aguascalientes parece radicar en la cómoda delegación de funciones? Alonso García se llena la boca presumiendo que su dependencia mantiene "actividades diarias de búsqueda" y realiza diligencias coordinadas con la Comisión Estatal. Sin embargo, la realidad, con su macabro y cruel sentido del humor, nos demuestra que estas extenuantes jornadas de trabajo probablemente consisten en enviar oficios desde un escritorio y esperar pacientemente a que la Fiscalía de Jalisco les haga el favor de encontrar a la gente.
Para muestra, un doloroso botón de inoperancia: mientras el fiscal hidrocálido jura por lo más sagrado que sus mecanismos de búsqueda funcionan y atiende cada caso, fueron las autoridades del estado vecino quienes el pasado 4 de junio tuvieron que peinar un centro de rehabilitación en Poncitlán, Jalisco, para localizar a un hombre y una mujer hidrocálidos. Resulta que la pareja llevaba desaparecida desde finales de abril, cuando fueron vistos por última vez en San Francisco de los Romo, Aguascalientes. Sí, se envió una "solicitud de colaboración", pero en la práctica, Aguascalientes pone los desaparecidos y Jalisco pone los operativos, las patrullas y la mano de obra para encontrarlos.
Con semejante esquema de "outsourcing forense", a nadie le sorprende que el fiscal ande de gira por reuniones en Zacatecas jactándose de que ninguna persona o colectivo se le ha quejado en su cara por la presunta manipulación de cifras. Además, afirma tener la puerta abierta en mesas de trabajo por si a algún familiar le queda la duda. ¡Pues claro que las cifras no son alarmantes, don Manuel! No hay necesidad de "rasurar" el padrón cuando tienes la brillante estrategia de dejar que los desaparecidos aparezcan milagrosamente en los anexos del estado vecino. Un aplauso de pie para la Fiscalía de Aguascalientes: pioneros indiscutibles en el cinismo de cuello blanco y en llevarse el crédito por el trabajo bien hecho de los demás.
|| enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||
