México pierde casi 30 mil empleos y Aguascalientes se contrae.

Resulta que en mayo de 2026, la economía formal decidió tomarse un descanso y México perdió la nada despreciable cantidad de 29,922 emple...

Resulta que en mayo de 2026, la economía formal decidió tomarse un descanso y México perdió la nada despreciable cantidad de 29,922 empleos. Pero tranquilos, no entren en pánico, que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene lista la vieja y confiable artillería de pretextos: todo es culpa de la naturaleza y de un empresario villano.

Según las maromas discursivas oficiales, esta caída se debe a la "estacionalidad del sector agropecuario" (porque al parecer los campesinos deciden tomarse mayo entero de vacaciones tras la siembra) y a la oportuna cancelación de un "registro patronal fraudulento". De hecho, nos suplican el favor de que "si aislamos este efecto extraordinario", seamos buenos patriotas y veamos que la trayectoria sigue siendo hermosa y positiva. ¡Claro! Si tapamos el sol con un dedo y borramos de la lista a los desempleados, todo es abundancia.

Pero la realidad es mucho más ácida. Los fríos números revelan que la verdadera masacre fue contra los empleos permanentes, de los cuales se borraron 32,471 de un plumazo, mientras que los adorados empleos eventuales aumentaron en apenas 2,549.

¿Y el Mundial 2026? ¡Ah, la gran salvación divina! Estamos a nada de que ruede el balón y la tan cacareada "fiebre mundialista" no se digna a aparecer por ningún lado en el empleo formal. Es más, si no fuera por los heroicos repartidores y conductores de plataformas digitales (esos que se juegan la vida en el asfalto y que aportaron 37,652 puestos al superar el umbral de ingresos), la pérdida neta de empleos habría rebasado los 67,000. ¡Gracias, Uber y Didi, por sostener el teatrito económico de esta nación!.

Pero, ¡hey! No sean unos amargados, tenemos un récord histórico para celebrar. El salario base de cotización promedio llegó a la estratosférica cantidad de $671.3 pesotes diarios. Guarden la calma y traten de no gastarse toda esa opulencia junta; les alcanza perfecto para medio kilo de carne y el pasaje del camión para ir a repartir currículums.

Aguascalientes: La joya industrial que se desbieló

Hablemos del orgullo hidrocálido. En la lista de las 12 entidades que dieron pena ajena y registraron caídas en el empleo anualizado en mayo, Aguascalientes levanta la mano con una contracción del 0.8%. sumados a Sinaloa (-2.4%) y Tamaulipas (-2.2%).

Para dimensionar el tamaño de la situación: en mayo de 2020, cuando un virus paralizaba al planeta entero y estábamos encerrados lavando latas de atún con cloro, Aguascalientes solo perdió un 0.1% de su empleo anualizado. Hoy, sin virus y esperando los petrodólares de la FIFA, la caída fue ocho veces peor (-0.8%).

¿Y a quién le echamos la culpa a nivel local? Pues resulta que el principal responsable de este hundimiento es la mismísima joya de la corona del estado: la industria manufacturera y automotriz. Aguascalientes, junto a otros supuestos "motores" del país como Coahuila, Baja California y Guanajuato, se dedicó a escupir empleos a la calle. Básicamente, el motor económico del estado se fundió, alineándose a la perfección con la debacle nacional, donde la industria de la transformación sufrió una dolorosa contracción del -1.4%.

A esta parálisis de las fábricas hay que sumarle, por supuesto, el desplome del -4.3% en los empleos agropecuarios de todo el país. Así que ahí lo tienen: la crisis en Aguascalientes se explica porque sus intocables ensambladoras pisaron el freno de emergencia, mientras que en el campo dejaron de sembrar.

En fin, sigamos rezándole a la industria automotriz para que vuelva a encender, porque mientras tanto, la economía real nos sigue pasando por encima a toda velocidad. 

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