Marcador final: Godínez 1-0 Productividad

En un país donde, afortunadamente, todos los problemas estructurales de pobreza, violencia y desigualdad seguramente ya fueron mágicament...

En un país donde, afortunadamente, todos los problemas estructurales de pobreza, violencia y desigualdad seguramente ya fueron mágicamente resueltos, el Gobierno de México ha decidido atender la verdadera y única urgencia nacional: que la burocracia y los estudiantes no se pierdan los partidos del Mundial 2026. Porque ya lo decían los emperadores romanos con envidiable cinismo: al pueblo, pan y circo. Y si el circo incluye rodar una pelota, ¡que se detenga la maquinaria del Estado!

A través de un majestuoso decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), las autoridades han ordenado home office y la suspensión de clases para la Ciudad de México y la zona metropolitana de Guadalajara. La excusa oficial, envuelta en esa soporífera y elegante verborrea gubernamental, es "contribuir a la movilidad urbana, la seguridad vial" y la supuesta "eficiencia en la prestación del servicio público". Traducción al español sin filtros: no queremos a los oficinistas haciendo bulto en el tráfico ni colapsando el transporte público mientras corren desesperados para prender el televisor.

El glorioso calendario del ocio subsidiado arranca el miércoles 17 de junio. Ese día, en la Ciudad de México, el home office comenzará estratégicamente a las 15:00 horas, y los estudiantes de educación básica y media superior del turno vespertino serán enviados a sus casas. ¿La razón pedagógica de peso para interrumpir la formación de las futuras generaciones? El imperdible y titánico choque futbolístico entre Colombia y Uzbekistán en el Estadio Ciudad de México a las 20:00 horas. ¡Qué importa el rezago educativo cuando está en juego presenciar semejante hito del balompié mundial!

Pero la fiesta de la ineficiencia productiva apenas calienta motores. El jueves 18 de junio, le toca el turno a la burocracia tapatía: suspensión total de clases y home office durante toda la jornada laboral en la zona metropolitana de Guadalajara porque juega México contra Corea del Sur a las 19:00 horas. Y para rematar el descaro, el miércoles 24 de junio, la Ciudad de México se paralizará de nuevo, ahora con un día completo de clases suspendidas y trabajo desde el sillón, para presenciar cómo la Selección Nacional se enfrenta a República Checa.

Eso sí, el privilegio del "teletrabajo mundialista" es una concesión casi exclusiva para la casta administrativa. El decreto deja sumamente claro que el personal de salud, los policías, los encargados de emergencias, los de aduanas y aquellos que operan infraestructura crítica como el transporte, la energía y el agua potable, tendrán que seguir trabajando en el mundo real. Lo mismo aplica para los pobres diablos que operan programas sociales y trámites de atención directa a la población. Para ellos no hay empatía, movilidad privilegiada ni piedad; a ellos les toca sostener este gigantesco estadio disfrazado de país mientras los demás fingen contestar correos desde la comodidad de sus salas.

Así que celebremos esta monumental victoria gubernamental. En un país asfixiado por problemas reales que requerirían atención 24/7, nuestras autoridades han demostrado que sus prioridades están donde rueda un balón. ¡Que viva el fútbol, que se pause la educación y que aplaudan las masas hipnotizadas! El marcador final es contundente: Marcador "Godínez" 1- Productividad 0 goles. Al fin y al cabo, mientras haya pan y circo, las penas duelen menos.

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