Si pensabas que tu vida como adulto disfuncional, deprimido y mal pagado no podía ser peor, en Aguascalientes se ha decidido intervenir para hacer de la paternidad una verdadera película de terror burocrática. Las mentes maestras de los organismos unicelulares del Congreso han decretado que, a partir de ahora, tus hijos son intocables semidioses y tú, querido progenitor, ya estás predeclarado como delincuente en potencia y, como consecuencia directa, una fuente de ingresos para el municipio y un paciente psiquiátrico obligado.
La cruzada contra la chancla
Gracias a la iluminada iniciativa de la diputada panista Mirna Medina, la Ley de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes ha sido modificada para prohibir expresamente cualquier cosa que le cause "malestar" a tu retoño. En un derroche de obviedad legislativa que insulta el intelecto humano, el Congreso tuvo que poner en papel que ya no puedes morder a tus hijos, arrancarles las cejas o —y esto es verídico, porque al parecer en Aguascalientes crían dragones— obligarlos a ingerir alimentos hirviendo. Adiós a la chancla, a los pellizcos y a las humillaciones públicas.
El nivel de microgestión estatal ha llegado al grado de prohibir que, cuando a tu hijo se le caiga un vaso, le digas "A ver, niño tonto", obligándote a usar el "diálogo" en casa. Hasta Gwendolyne Negrete, de la Asociación de Mujeres Jefas de Familia, aplaudió la medida, aunque no pudo evitar soltar la dolorosa verdad: estamos creando una generación de "niños de cristal" intocables, todo porque los adultos no tienen la salud mental suficiente para no desquitar su miserable existencia con el eslabón más débil de la cadena alimenticia.
Tu adolescente borracho, tu boleto directo al C4
Pero espera, que la comedia se pone mejor. Como el Estado sabe que criar a un "niño de cristal" sin ponerle límites eventualmente genera a un monstruo, han diseñado la trampa perfecta. A partir de enero de 2026, si tu adorada bendición adolescente decide andar intoxicada por las calles a altas horas de la noche, haciendo disturbios o matándose en una motocicleta a los 14 años, la culpa (y la multa) será tuya.
Por cortesía del diputado perredista Emanuelle Sánchez Nájera y del implacable Moisés de Luna Martínez, titular de Justicia Cívica, el abandono parental ya tiene precio. Prepara tu cartera, porque la broma te costará de 4 a 10 UMAS (unos ridículos 1,300 pesos). ¿No tienes dinero o te niegas a pagar? Excelente, el Estado te ofrece el paquete vacacional de hasta 12 horas de arresto administrativo pudriéndote en el C4, o en su defecto, servicio comunitario. Al parecer, el 30% de los padres ya confesaron entre sollozos que no pueden controlar a sus hijos, a lo que el gobierno respondió: "No te preocupes, te vamos a multar y a obligar a asistir a pláticas de paternidad responsable, consultas psicológicas y pruebas de tamizaje". Nada cura la incompetencia parental como una buena extorsión estatal.
La utopía de la "Crianza Positiva" en martes por la mañana
Para adoctrinarte en este nuevo régimen, el Sistema DIF Estatal, en un acto de magnanimidad, ha inaugurado sus talleres de "Crianza Positiva". Así que, además de ser multado y humillado por el sistema de justicia cívica, tendrás que ir los martes de 8:30 a 10:00 de la mañana a que te enseñen a generar "vínculos afectivos sanos". Porque, claramente, un padre que trabaja tres turnos para sobrevivir tiene tiempo de sobra para escuchar cómo no aplicar "tratos denigrantes o estigmatizantes". No es sorpresa que el 70% de los asistentes a estos talleres vayan arrastrados por órdenes de juzgados familiares.
El terror burocrático final: El Registro Nacional de Deudores
Y si después de todo este infierno legal, moral y económico estabas pensando en huir y abandonar a tu familia, la ley también te tiene acorralado. El mamotreto jurídico incluye el Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias. Si no pagas la pensión, olvídate de tramitar tu licencia de conducir, postularte para ser el próximo parásito político , o comprar y vender inmuebles. Serás exhibido en una base de datos pública y gratuita para el escarnio nacional.
En resumen, Aguascalientes ha perfeccionado la maquinaria: te prohíben educar a tus hijos con severidad para no dañar su frágil psique, te obligan a dialogar con ellos, y cuando inevitablemente se conviertan en infractores incontrolables, el Estado te cobrará 1,300 pesos por el privilegio de encerrarte en el C4. ¡Qué hermosa época para reproducirse! Respiren profundo, guarden los cinturones y preparen sus chequeras, porque la crianza ahora es un deporte de altísimo riesgo.
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