Bienvenidos a Aguascalientes, el lugar donde contamos con 62 hoteles, unas 4,720 habitaciones y, aparentemente, un mar inagotable de lágrimas empresariales. En un acto de "heroísmo" sin precedentes, la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Aguascalientes ha decidido salvarnos de los terribles peligros de la modernidad y el libre mercado. ¿Su brillante estrategia para atraer más clientes? ¿Mejorar sus instalaciones de los años 90? ¿Ofrecer un desayuno que no sepa a cartón? ¡Por supuesto que no! Su gran idea es pedirle al gobierno que asfixie a Airbnb con regulaciones.
Miguel Fong, el líder de esta cruzada y presidente del organismo, insiste con una cara muy seria en que esto "no es una guerra contra Airbnb" y que lo único que buscan es un "piso parejo". Traducción: "Nos están robando a los clientes porque sus departamentos son más bonitos y baratos, y nosotros seguimos cobrando el internet por hora". Según Fong, la urgencia de crear un padrón y reglas específicas es para darle "certeza jurídica y seguridad" a los visitantes. Claro, porque nada grita "seguridad" como las alfombras percudidas y el jabón Rosa Venus que ofrecen los hoteles tradicionales.
Pero el berrinche no termina ahí. Para justificar este lloriqueo, el representante hotelero sacó el violín más pequeño del mundo y argumentó que, si a un turista le pasa algo malo en un alojamiento de aplicación, "la gente habla mal de Aguascalientes, no de un hotel en particular". ¡Qué tragedia tan conveniente! Obviamente, el problema es la percepción del estado y no el hecho de que el modelo de negocio hotelero se está quedando más obsoleto que un Blockbuster.
Y agárrense, porque ante su falta de ideas para innovar o mejorar la atención a los clientes, los hoteleros ya tienen un "plan maestro" en conjunto con el changarro gubernamental con menos ideas de la historia: el Buró de Congresos y Visitantes, y dicen que con él están desarrollando una... (redoble de tambores, por favor) "campaña informativa". Así es, en lugar de invertir en colchones nuevos, capacitar a su personal o bajar los precios, van a gastar dinero en decirnos a los turistas lo increíble que es hospedarse con ellos porque cumplen con las normas. ¡Qué emoción, ya quiero reservar mi cuarto solo por la burocracia que me voy a fletar!
En fin, mientras el mundo avanza y los viajeros buscan experiencias más cómodas y personalizadas, los empresarios hoteleros de Aguascalientes nos demuestran que es mucho más fácil exigirle a los diputados que le pongan el pie a la competencia, que simplemente ponerse a trabajar para dar un servicio que valga la pena pagar. ¡Bravo por la innovación!
|| enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||


Comentarios