En el más reciente episodio de nuestra aclamada tragedia nacional, Sara Carter, la flamante directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas (o "zarina antidrogas" para los cuates), ha bajado del Monte Sinaí burocrático para iluminarnos con una revelación que absolutamente nadie veía venir: el gobierno de Donald Trump tiene en la mira a funcionarios mexicanos coludidos con el crimen organizado.
Con poca delicadeza, Carter aprovechó una entrevista en un medio norteamericano para enviarle un mensajito lleno de amor, paz y misiles tácticos a los políticos sinaloenses. Según la funcionaria, todos aquellos ilustres burócratas del "clan de Culiacán" que llevan años operando como el servicio de concierge VIP del Cártel de Sinaloa, Los Chapitos, Los Mayitos y la inagotable franquicia de "El Chapo", ya tienen una diana pintada en la espalda. La poética doctrina de política exterior de Trump se resume en una frase digna de caricatura de los años 80: "Vamos por ti; si no cooperas con nosotros, te vamos a atacar y te vas a arrepentir". Estamos seguros de que, en este preciso momento, los narco-políticos están temblando de pánico mientras se secan las lágrimas con billetes de cien dólares.
¿Y cuál es el temible y devastador castigo para estos funcionarios que, por un simple "desliz" ético, se han vendido a los cárteles? Pues congelarles la cuenta de cheques. Carter presumió que la administración de Trump se está poniendo verdaderamente "dura" al confiscar los fondos de estos presuntos narco-servidores públicos. Una verdadera catástrofe humanitaria para la industria de los yates de lujo, los relojes de diamantes y el lavado de dinero en paraísos fiscales.
Pero justo cuando pensábamos que toda la perorata iba a ser una diatriba de fuego y furia apocalíptica, llegó el giro de tuerca, en un despliegue de bipolaridad geopolítica que dejaría mareado a cualquiera. De la nada, la funcionaria guardó el látigo y sacó los pompones para aplaudirle al gobierno de Claudia Sheinbaum. En un tono casi maternal, reconoció que están "estrechando su relación" y presumiendo un "significativo progreso" en el país.
En fin, duerman tranquilos. La Casa Blanca ya nos avisó que nos va a salvar de nosotros mismos a punta de periodicazos y embargos bancarios. Todo un espectáculo de comedia negra cortesía de la diplomacia estadounidense.
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