La presidenta del Consejo Coordinador Empresarial de Aguascalientes (CCEA), Patricia Muñoz de León, ha salido a implorar al cielo (y a las autoridades) por lo que es, en términos prácticos, un asalto a mano armada disfrazado de servicio de transporte. Gracias a que una sola y "benévola" aerolínea (Aeroméxico) controla despóticamente la ruta hacia el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), las tarifas han mutado en un chiste de pésimo gusto.
De hecho, Muñoz de León nos regaló la perla de la ironía moderna al constatar la triste realidad: a veces resulta mucho más barato volar con la misma aerolínea desde la CDMX hasta Nueva York, que intentar escapar de Aguascalientes hacia la capital del país. ¿Para qué ir a ver la Estatua de la Libertad o pasear por Central Park cuando puedes pagar el doble por el inmenso privilegio de respirar el espeso esmog del Valle de México? Un ofertón que nadie en su sano juicio rechazaría.
Pero tranquilos, desesperados viajeros de negocios, que el gran salvavidas de la nación ya viene en camino: ¡el flamante AIFA!. Ante la urgente necesidad de precios competitivos y frecuencias que no impliquen tener que empeñar un riñón, la majestuosa solución es abrir una nueva ruta hacia este aeropuerto.
Lo verdaderamente exquisito de este guion de comedia negra es que la propia líder del CCEA tuvo la decencia de recordarnos un "pequeñísimo" detalle: esta ruta salvadora al AIFA ya había existido antes y tuvo que ser asesinada sin piedad. ¿El motivo? Una minucia: absolutamente nadie se subía a esos aviones. Al parecer, los hidrocálidos preferían irse caminando, en camión, o simplemente quedarse en sus casas antes que aterrizar en un lugar donde hay más fósiles de mamut que pasajeros en las salas de espera. Mientras tanto el Secretario de Turismo, Mauricio González, tomándose fotos bonitas con Yadhira Carrillo para subirlas y presumirlas en su Facebook y no busca alternativas ni cabildeos con las líneas aéreas. Normal.
Ahora, con una fe que raya en el delirio, Muñoz de León cruza los dedos esperando que la sociedad "realmente lo utilice" para que el vuelo sobreviva y no fracase otra vez de forma espectacular.
Así que ahí lo tienen, estimados usuarios. Si usted está en Aguascalientes y necesita ir a la Ciudad de México, sus opciones son claras como el agua turbia: someterse al secuestro financiero de Aeroméxico y sus cinco vuelos diarios para exprimir su cartera, o rezar para no ser la única alma en pena vagando por la resucitada ruta fantasma del AIFA.
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