Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Canadá no sabe para dónde inclinarse con el TMEC.

Bienvenidos al glorioso espectáculo de la diplomacia canadiense, donde la humillación pública se disfraza elegantemente de "optimismo". El ministro de Comercio C…

Imagen

Bienvenidos al glorioso espectáculo de la diplomacia canadiense, donde la humillación pública se disfraza elegantemente de "optimismo". El ministro de Comercio Canadá-Estados Unidos, Dominic LeBlanc, nos ha regalado una clase magistral de negación al afirmar que, oh sorpresa, a nadie le asombra que la administración del todopoderoso Donald Trump haya decidido tirar a la basura la renovación del T-MEC el próximo mes. Pero tranquilos, que según el inquebrantable LeBlanc, esto no es un "precipicio del que todos vayan a caer". Claro, no es un precipicio si ya te encuentras arrastrándote por el suelo.

La fecha del 1 de julio, que en el texto del acuerdo debía ser un lindo y civilizado trámite para extender la relación por 16 años, fue rechazada por Trump porque, evidentemente, no desea hacerlo. Y mientras el presidente estadounidense se dedica a su pasatiempo favorito de generar "cierto nivel de incertidumbre", Canadá aplaude y celebra que, si nadie renuncia formalmente, al menos les quedan 10 añitos de agonía lenta, sujeta a revisiones anuales. ¡Qué alivio!

El Arte de ser el Mal Tercio

Mientras Estados Unidos y México ya tienen su propia agenda de romance, con conversaciones técnicas programadas en exclusiva para julio, Canadá mira desde la ventana, lloviendo, rogando por las sobras. LeBlanc fantasea ingenuamente con que unos mágicos "acuerdos paralelos" y bilaterales terminen resolviendo las disputas y complementando el marco trilateral. Por si fuera poco, el primer ministro Mark Carney, sudando la gota gorda por la presión de ver a Estados Unidos profundizando sus negociaciones a solas con México, ha salido a mendigar y aclarar que ellos también buscan un acuerdo bilateral con los mexicanos. La desesperación es tan palpable que se puede cortar con un cuchillo para untar jarabe de arce.

"Make America Great Again"... Versión Pagafantas

Si creían que Canadá conservaba un ápice de dignidad soberana, prepárense para la carcajada. Carney ha lanzado su rimbombante y patética estrategia de "Fortaleza Norteamérica", llegando al extremo absoluto de adoptar la retórica de su opresor: ahora argumenta que expandir el comercio puede "hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande". Sí, leyeron bien: el líder canadiense recitando el eslogan de campaña de Trump a ver si así le tiran una caricia en la cabeza, mientras su propia economía sigue siendo vapuleada sin piedad por los aranceles estadounidenses a sus automóviles, acero, aluminio y madera. Pura sumisión en estado líquido.

Para demostrar que son el perrito faldero más obediente del vecindario, el gobierno de Carney ya empezó a dar patadas a sus propias regulaciones. ¿A Washington le molestaba que Netflix y otras empresas de entretenimiento soltaran más dinero para las producciones canadienses? ¡No hay problema, amo! Canadá dio marcha atrás al plan. Todo para que LeBlanc pudiera suspirar aliviado y presumir que el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y sus colegas por fin "observaron el progreso que estaban buscando". Traducción: les encantó vernos claudicar.

Pónganse el Sombrero de Vendedor (y lloren en silencio)

La cereza de este pastel de masoquismo diplomático la puso el embajador de Estados Unidos en Canadá, Pete Hoekstra. Con la arrogancia de quien sabe que tiene la bota sobre el cuello del otro, le dijo a los líderes canadienses que si quieren ser un "socio preferente", tienen que "ponerse el sombrero de vendedor" y hacer una propuesta más sólida. Literalmente les exigió que se presenten y digan: "Sabemos que Estados Unidos tiene necesidades... y estamos aquí para asociarnos y cubrirlas".

¿Y cómo responde el gobierno canadiense a este ninguneo histórico y monumental? Con su embajador en Washington, Mark Wiseman, sollozando en un rincón y quejándose de que, aunque son el principal mercado de exportación para más de 30 estados gringos, "lo que resulta menos claro para los estadounidenses es cuán importante es Canadá para Estados Unidos".

Pobre Canadá, descubriendo de la peor y más humillante manera que en el nuevo mundo comercial de Trump, no eres un socio estratégico; eres simplemente el inventario que ruega ser comprado.

|| enDOSminutos.com || Realidad Irreverente ||





Tal vez te interesen estas entradas

Comentarios