Trump resuelve Medio Oriente por Truth Social y promete abrazos entre Israel e Irán

Donald Trump ha sacado su varita mágica diplomática y ha decidido que es momento de que Medio Oriente se convierta en un retiro espiritua...

Donald Trump ha sacado su varita mágica diplomática y ha decidido que es momento de que Medio Oriente se convierta en un retiro espiritual. El presidente de Estados Unidos ha pedido a sus aliados del golfo Pérsico que normalicen de una vez por todas sus relaciones con Israel, asumiendo que el acuerdo de paz con Irán, que aún no se confirma, ya es un hecho. ¿El gran remate del chiste? Trump sugirió a través de su red, Truth Social, que la mismísima República Islámica de Irán podría llegar a unirse a los Acuerdos de Abraham en el futuro. Porque, lógicamente, décadas de amenazas de aniquilación mutua se solucionan con un posteo motivacional.

Para asegurarse de que nadie se quedara fuera de este utópico círculo de la amistad, Trump se pasó el fin de semana al teléfono invitando a la fiesta a los líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Egipto, Jordania y Baréin, además de charlar con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una llamada que describió como "muy satisfactoria".

Pero, ¿qué ganga de fin de temporada incluye este preacuerdo con Irán que tiene a todos tan entusiasmados? Simplemente reabrir el estrecho de Ormuz (por donde pasa ese insignificante 20% del petróleo mundial), levantar algunas sanciones, devolverle a Teherán unos milloncitos en fondos congelados y, como cortesía de la casa, darles una cómoda prórroga de 60 días para negociar un pacto nuclear definitivo. ¿Qué podría salir mal al darle tiempo extra a un programa nuclear? Absolutamente nada.

Por supuesto, la fauna política de Washington no tardó en ofrecer su propio espectáculo de hipocresía. El senador republicano Lindsey Graham pasó de hiperventilar el sábado, advirtiendo que el trato con Irán sería una "pesadilla para Israel", a dar volteretas de alegría de un día para otro. En cuanto se enteró de la posible normalización entre saudíes e israelíes, el apocalipsis se canceló y de repente calificó el pacto como "uno de los más trascendentales en la historia de Medio Oriente". Trump, con su habitual elegancia conciliadora, se limitó a tachar de "perdedores" a todos sus críticos republicanos en otra publicación.

El único "pequeño" detalle que queda flotando en el aire es cómo Arabia Saudita olvidará convenientemente su antigua exigencia de crear un Estado palestino independiente antes de pactar con Israel, algo que el gobierno israelí rechaza de plano. Pero claro, tras la guerra en Gaza y el conveniente debilitamiento de Irán y de grupos como Hamas y Hezbollah, Washington y Tel Aviv no ven una catástrofe humanitaria, sino una hermosa "ventana diplomática" que hay que aprovechar a toda costa.

En resumen: fondos descongelados, acuerdos nucleares en el aire y una paz forzada dictada a través de Truth Social. Preparen las palomitas, que la paz mundial está a solo un par de mayúsculas de distancia.


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