En un giro trágico y verdaderamente desgarrador para los filántropos del cemento marino, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, ha decidido jugar a la villana ecologista y frenarle a Royal Caribbean su modesto y para nada invasivo proyecto: Perfect Day México. Y es que, ¿a quién no le parece un "día perfecto" desembarcar a miles de turistas enrojecidos por el sol para saturar uno de los últimos rincones medianamente tranquilos de Quintana Roo?
La multinacional, con el corazón roto y secándose las lágrimas con billetes de cien dólares, se ha apresurado a declarar que "lamenta la decisión" de la Semarnat, aunque, por supuesto, juran y perjuran que respetan muchísimo a las autoridades y que Mahahual es "un lugar especial que merece cuidado y protección". Es tan, pero tan especial, que la mejor manera que encontraron para "protegerlo" era plantar un mega complejo turístico encima y prometer 4 mil empleos directos. Ya saben, la clásica receta de salvación tropical: si la naturaleza estorba, ponle encima a un crucerista con un vaso de plástico en la mano y llámalo "desarrollo".
Pero la comedia corporativa no termina ahí. Con una fe ciega en su propio cuento de hadas, la naviera afirma que sigue creyendo en México y que mantiene su "optimismo" sobre esta "inversión responsable". Traducido del idioma de las relaciones públicas al español terrenal: en las próximas semanas irán a tocar todas las puertas posibles, "sosteniendo diálogos" con diversos actores para ver a quién convencen de su tan ansiada "prosperidad compartida". Porque claro, nada como ofrecer empleos precarizados mientras los jugosos dividendos zarpan de vuelta a Miami.
Y hablando de dividendos, guarden un minuto de silencio por el pobre CEO estadounidense, Jason Liberty. Resulta que los mercados financieros, esos seres tan sensibles, no tomaron bien que México no se dejara pisotear a la primera. Las acciones de la empresa cayeron por tercera jornada consecutiva, arrastrándose dolorosamente hasta los 247 dólares en Wall Street, tocando su nivel más bajo desde aquel lejanísimo y prehistórico 17 de noviembre. Esperemos que al menos puedan costear el caviar en la junta directiva mientras planean su próximo "diálogo" para salvar a los mexicanos de su subdesarrollo ambiental.
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