Si existiera un Mundial de incompetencia política, Mario Delgado y Claudia Sheinbaum se llevarían la copa sin siquiera sudar la camiseta. En un intento verdaderamente patético de armar una cortina de humo para distraernos de que el país se les cae a pedazos, nuestro flamante secretario de Educación Pública intentó reinventar el tiempo adelantando el fin del ciclo escolar al 5 de junio. ¿Su brillante y nada sospechosa excusa? El calorcito y, por supuesto, la máxima prioridad nacional: el Mundial de Futbol 2026.
En su delirio de salvador, Delgado juraba que mantener a los niños en las aulas hasta mediados de julio era mantener una "visión tecnocrática" y someterlos a una vil "estancia forzada". ¡Qué conmovedor humanismo! Lástima que su teatrito para manipular la agenda pública se derrumbó con la misma facilidad que las promesas de esta administración. Al final, con la cola entre las patas, Delgado tuvo que hacer su caminata de la vergüenza hacia Palacio Nacional para que la Presidenta Sheinbaum le enmendara la plana y confirmar que el ciclo escolar se queda exactamente donde estaba: el 15 de julio de 2026. "Ya hicimos un comunicado", balbuceó a su llegada, huyendo de los reporteros como si le estuvieran cobrando la renta.
El problema de intentar armar una "caja china" cuando te falta creatividad (y tacto) es que el truco de magia da lástima y todo el mundo puede ver los hilos. Ni Sheinbaum ni Delgado lograron que nos olvidáramos de la catástrofe diaria. Mientras ellos jugaban a ser los héroes del calendario y del futbol, la realidad los atropelló:
Primero, los propios maestros que intentaron usar de peones los exhibieron. La CNTE en Chiapas no paraliza bloqueos por el calor; protestan porque la SEP no les paga, porque hay un déficit de 10 mil plazas en educación indígena y porque en pleno 2026 los papás tienen que rascarse los bolsillos para pagar la luz y el agua de las escuelas. ¡Esa sí es una "estancia forzada", Mario!
Pero la humillación de su fallida distracción no acaba ahí, porque la gente simplemente volteó a ver de nuevo la cloaca de la que nos querían distraer:
- Un país que arde (y no por el clima): Mientras la SEP se preocupa por el futbol, las comunidades indígenas en Guerrero denuncian nuevos ataques del grupo criminal "Los Ardillos", dejando claro que el compromiso de Sheinbaum de atenderlos es un chiste de pésimo gusto. A esto sumémosle balaceras por secuestros en Aguaruto, crímenes de desaparición forzada en Tamaulipas, y al exgobernador Rocha Moya sudando frío por un posible proceso de extradición a Estados Unidos.
- Protestas por todos lados: En Zacatecas, campesinos y estudiantes están exigiendo la cabeza de David Monreal tras operativos de abierta represión.
- La ironía del Mundial: Y hablando de la urgencia por el Mundial, resulta hilarante que a un solo mes de que ruede el balón, la capital del país siga con las obras inconclusas y estaciones cerradas en las líneas del Metro que llevan al Estadio Azteca y ni qué decir del aeropuerto que parece terminal de camiones.
Al final del día, el intento de Delgado y Sheinbaum por desviar la atención fue tan inútil como tratar de tapar una hemorragia con una curita. Quisieron ocultar la violencia del narco, la miseria en las escuelas y la ineptitud de sus gobernadores detrás de un balón de futbol y un calendario escolar mutilado. Resultaron ser tan malos ilusionistas que hoy México entero los ve no como grandes estrategas, sino como el chiste más cruel y más mal contado de la nación. Hasta ahora...
